«Los caminos del norte no deberían ser otro parque temático más»

El presidente de la Asociación de Amigos del Camino Primitivo ofreció una conferencia en Lugo

M.C.
LUGO / LA VOZ

Laureano García Díaz (Tineo, Asturias, 1955), presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Asturgalaico del Interior dice estar muy emocionado por la fama que está ganando este camino, pero asegura no querer que se convierta en un «parque temático» del Camino de Santiago.

-¿Qué temas trata en este tipo de conferencias?

-En una primera parte tratamos, a grandes rasgos, el recorrido del Camino Primitivo entre Oviedo y Santiago, deteniéndonos en los principales monumentos y explicando alguna anécdota o historia de cada etapas. En la segunda parte, vemos lo que el Camino puede representar: el aprendizaje, el valor de las enseñanzas de cooperación, hermandad, perdón,... Y para acabar hablamos de los reconocimientos que el Camino ha recibido en estos años: el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, la declaración como Patrimonio de la Humanidad,... Se trata de exponer su evolución e historia, porque aunque pasa por delante de nuestra puerta, todavía es muy desconocido.

-Este camino pasa por Lugo, pero la ciudad no forma parte todavía de la Mesa del Camino Primitivo. ¿Qué le parece?

-Pues es en parte por culpa mía, porque en su momento, cuando surgió la Mesa, que fue una iniciativa de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Asturgalaico del Interior, nos dio miedo ser demasiado ambiciosos. Por eso nos limitamos en un principio a los ayuntamientos asturianos. Luego se nos unió A Fonsagrada, el primero de Galicia, y ahora ya hemos incluido a Castroverde, a Cádavo Baleira y, en la próxima reunión, planeamos invitar a Lugo y a los otros ayuntamientos que van hasta Melide, donde empatamos con el Camino Francés.

- El Primitivo es el primero, pero no el único. ¿Tienen relación con las asociaciones de los otros Caminos?

- Si, por supuesto. Concretamente existe una asociación que reúne actualmente a 23 asociaciones de los Caminos del Norte (País Vasco, Cantabria, Asturias, Galicia). Y a nivel nacional formamos parte de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, donde hay más de cuarenta asociaciones.

- ¿Cree que el protagonismo que están ganando estos «nuevos Caminos» le podrían restar importancia al que hasta ahora era el principal, el Camino Francés?

-No, el Camino Francés nunca va a perder el protagonismo. La promoción y las instalaciones que tiene son algo a lo que los otros Caminos no creo que sean capaces de llegar nunca, y tampoco es algo que queramos. No queremos que se nos estropee el paisaje con máquinas de bebidas cada dos por tres o con grandes carteles de tal o cual restaurante: los caminos del norte no deberían ser otro parque temático más del Camino de Santiago. Queremos que el peregrino, haga el Camino solo o acompañado, pueda tener un momento de reflexión, un momento de recogimiento, para él solo.

-¿Les preocupa que sea una moda pasajera y que termine por abandonarse en unos años?

-Si es cierto que es una moda, pero no creo que vaya a pasarse nunca. Prueba de ello es que llevamos 25 años y el primer año tuvimos como siete u ocho peregrinos, y el año pasado tuvimos doce mil. Esto va en aumento, y cada vez llega más gente de más sitios, es sorprendente. Por ejemplo, en mi pueblo, Tineo, en Asturias, donde viven alrededor de 3.000 habitantes, el año pasado recibimos peregrinos de 67 nacionalidades diferentes: Sudáfrica, Australia, Estados Unidos, India, Rusia,... Entonces piensas «aquí hay algo, tiene que haber algo».

-La verdad es que es impresionante: la afluencia de peregrinos se ha incrementado este año el 38%. Imagínese en 10...

-Yo creo que es algo puntual. La declaración como Patrimonio de la Humanidad sirvió para que hubiera un «boom» de información, y para que muchos peregrinos que ya habían recorrido el Camino Francés buscasen otras rutas. Lo que sí es cierto es que ahora estamos detectando la presencia de un peregrino diferente, un tipo de peregrino de un estatus cultural, social y económico más elevado, y que no busca exactamente lo mismo que el peregrino tradicional. Esto sí que nos parece muy interesante y queremos cuidarlo.

-¿Qué cree que marca la diferencia entre el Camino Primitivo y los demás?

-Para empezar, el nombre: el Primitivo. Fue el que Alfonso II, el Casto, recorrió para venir a reconocer aquellos supuestos huesos del Apóstol Santiago. Por otro lado, el paisaje, que es extraordinario, tanto en la zona de Asturias como en la zona de Galicia. Y también es muy importante la gente que vive en las pequeñas aldeas por donde pasa el Camino. Son personas abiertas, que todavía no están maleadas, que atienden al peregrino como si fuese de su propia familia y le abren su casa para darle un plato de comida si lo necesita, o simplemente un rato de charla para animarlo. Eso yo creo que es algo fundamental, la esencia del Camino, y que nunca se debería perder.

-Habla de la esencia del Camino. ¿Es una esencia religiosa, deportiva, cultural,...?

-El Camino de Santiago se puede hacer por cualquier causa. Pero aunque seas el más ateo de los ateos, al llegar a Santiago de Compostela siempre te va a embargar una sensación de paz, de tranquilidad por haber llegado a la meta, que no se siente casi nunca. Llegar a la Praza do Obradoiro, ver esa catedral, te llena de algo indescriptible. E independientemente del motivo por el que se haga el camino, pienso que siempre se tiene ese sentimiento, no religioso, sino espiritual.

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