Alumnos y docentes inventan juegos y diseñan medicamentos contra esta lacra
20 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Todo es relevante si sirve para combatir la violencia de género o la desigualdad laboral y social que viven muchas mujeres en pleno siglo XXI. Pero hay ámbitos, como el educativo, donde cualquier paso, por insignificante que parezca, tiene una repercusión enorme al estar trabajando con el principal material para reivindicar la posición de la mujer en la sociedad: la juventud, los futuros ciudadanos.
Uno de los institutos lucenses que más años llevan involucrados en hacer visible a la mujer en la historia es el IES Ánxel Fole. El pasado martes, el alumnado descubrió a aquellas mujeres que dan nombre a las calles lucenses. «Quizás consigamos prender en alguno/a el interés por seguir indagando en aquello que le rodea y pasear constituya un motivo también de inspiración, meditación y reflexión», recoge el blog del aula de Lengua y Literatura Castellana, que dirige la profesora Felisa Redondo.
El curso pasado el alumnado de BAC realizó un callejero interactivo con las mujeres con nombre en las calles de Lugo. Este año quisieron hacer visible ese informe y elaboraron un juego en el que 22 alumnas de 1º de BAC y 3º de ESO se metieron en la piel de las mujeres del callejero e interpretaron su papel. Los alumnos de 1º de ESO tenían el reto de resolver un mapa por medio de pistas que se les iban indicando y hablando con las mujeres del callejero. «El tiempo del recreo les supo a poco en ese trajín vertiginoso y trepidante ante el desafío de conseguir el premio: un pase a una sesión de cine. El centro ha sido una conmemoración muy viva, real y sentida a todas las mujeres». En la iniciativa, además de los alumnos, participaron cinco docentes, involucrados en varios proyectos para educar y sensibilizar sobre las mejores formas de comabtir la violencia de género.
Una de esas iniciativas fue un curioso botiquín diseñado por cuatro alumnas (Lucía Álvarez Gómez, Celtia Barreira Roca, Saray Larrosa Conde y Marta Rodríguez Castiñeira) en el que se ofrecen los materiales sanitarios y los medicamentos más indicados para luchar contra la violencia machista. Tras el éxito del pasado curso de la Aspivida, este año, en el vestíbulo del instituto, se puede ver este botiquín, en el que se pueden «conseguir» el «Violenciómetro» (un termómetro que mide la violencia), unas «tiritas y gasas antiviolencia», el «Valendol» («la valentía que necesitas») o el «Educadol», un fármaco a base de «colorante esperanzador y excipientes vitales» que recomiendan administrar mensualmente «al mínimo indicio» y cuyas sobredosis suponen «elevado aumento de la esperanza, la autoestima y la felicidad». Pruébenlo. Palabra de chicas y chicos, nuestro futuro.