El Camino es más que Santiago

Luis Latorre

LUGO CIUDAD

16 mar 2016 . Actualizado a las 11:35 h.

La negativa del deán de la catedral de Santiago a aceptar la credencial del Camino Primitivo emitida en Lugo con el aval y respaldo explícito del Obispado de nuestra ciudad abrió un debate que llevaba años pendiente: el del control del Camino de Santiago. Piensa el señor deán que la máxima autoridad sobre esta ruta es él, o en su defecto el cabildo que él encabeza, pero eso deja de lado muchos aspectos de la ruta de peregrinación católica más conocida del mundo.

El trabajo desinteresado de muchísimas personas ha convertido al Camino de Santiago en un fenómeno difícilmente explicable sin la participación de los entes que se han agrupado en Asociaciones de Amigos del Camino y otras instituciones a lo largo de la Historia. A ellas, colectivamente, se ha enfrentado el señor deán al negar la validez de toda credencial que no sea la de su catedral, cuestión totalmente ilógica porque no tiene sentido exigir al caminante un documento emitido por el punto de destino.

El debate de fondo de todo este asunto puede interpretarse de otra manera: ¿tiene sentido que sea una institución tan parcial y tan demostradamente interesada como la catedral de Santiago la que controle el Camino? ¿No sería más apropiado que las administraciones con competencias en materia de cultura y turismo se hicieran cargo de esto? Como liberal, me cuesta mucho trabajo abogar por la intervención del Estado en cualquier materia, pero la actitud del señor deán, lejana a toda caridad cristiana y a la generosidad que se le supone al cargo, hace que me plantee la oportunidad de crear una Oficina Civil de Acogida al Peregrino, dependiente del Ayuntamiento de Santiago, ubicada en la Plaza del Obradoiro y que, libre de todo prejuicio, acepte cualquier acreditación que demuestre que el caminante cumplió los mínimos 100 kilómetros, sin exigir una motivación religiosa ni un impuesto revolucionario como el que pide ahora la Catedral.