Varela Agrelo cambió un puesto de interventor de banco por la judicatura

«En cinco años resolvimos el mismo número de asuntos que ingresaron en lo civil»


lugo / la voz

«Me ofrecieron entrar en la carrera bancaria de apoderado en Viveiro. Pero, ya había estado en el sector y sabía que no era lo mío. Por eso preparé las oposiciones a la judicatura». Quien esto cuenta es José Antonio Varela Agrelo, que durante los últimos años fue presidente de la Audiencia Provincial de Lugo y que presentó candidatura para la reelección. La carrera hacia el sillón del principal tribunal lucense comenzó. En esta y en la siguiente, se presentan algunos aspectos del lado humano de los dos candidatos que el martes presentan sus propuestas para la institución en Madrid.

Agrelo no quiso saber nada de un despacho en el Hispano Americano y lo cambió por uno en los juzgados. Su padre fue director de esa entidad en diversos puntos de Galicia en los que vivió su hijo. Pasó por Monforte, Vigo, Ferrol, Ourense (donde hizo todo el bachillerato) y acabó en A Coruña. Su padre dirigió la principal oficina de la entidad. «Cuando falleció, me surgió la posibilidad de entrar en el banco cuando estaba de director general de la entidad Alberto Oliart, que luego estuvo de ministro con Adolfo Suárez. Conocí Alberto y fue para mí como un padre, por el apoyo que me dispensó y que le agradecí expresamente con ocasión de mi anterior nombramiento. Me acordé de él y le hice llegar una carta que me contestó cariñosamente. Estuvo a punto de venir a mi toma de posesión, pero no pudo por una enfermedad», contó José Antonio Varela Agrelo.

No quiso saber nada del banco y preparó las oposiciones en A Coruña con el juez Villa Gómez, que acabaría llegando al Supremo. Agrelo llegó a Lugo como secretario de la Audiencia en el año 1983, pero antes había estado en el juzgado de Sarria. También en la capital lucense ejerció como titular del Juzgado de Instrucción número 5 que estaba en los bajos del edificio de la actual Audiencia Provincial.

Por aquel entonces, los cronistas judiciales acudían a los juzgados y tenían acceso a las sentencias que podían copiar a mano. Y el juzgado de Agrelo no era una excepción. Por eso conoció y tuvo amistad con el periodista Gerino Núñez. El destino quiso que acabase siendo el instructor del proceso abierto como consecuencia del asesinato del redactor.

Fue también Agrelo quien instruyó el caso del clembuterol, un producto que era suministrado a becerros para que engordaran más rápidamente. El juez también se ocupó de uno de los primeros casos de presunta corrupción que tuvo como investigado al exalcalde Tomás Notario Vacas, que acabó siendo absuelto.

«Buena experiencia»

Su primer mandato al frente de la presidencia de la Audiencia Provincial lo considera exitoso. «Fue una experiencia enriquecedora porque hay que compartir decisiones con el resto de compañeros y, si no lo eres, te enseña a ser tolerante y respetuoso con las opiniones de los demás porque el derecho no es una ciencia exacta», dijo.

Lo que más le agradó de estos cinco años «fue el funcionamiento de la Audiencia en cuanto a número de expedientes resueltos. En cinco años se resolvieron el mismo número que entraron en la sección civil: 3806».

Agrelo dice sentirse satisfecho de haber recuperado el servicio público de la comisión de policía judicial, que estaba creada. Recordó que en estos últimos años también abordaron el asunto de los certificados de defunción haciendo unos protocolos que aportan, dijo seguridad jurídica a quienes tienen que intervenir en casos de fallecimiento que los médicos no certifican.

Pero el barco de Varela Agrelo tuvo que surcar mares tempestuosos durante su mandato como consecuencia de acusaciones del empresario Jorge Dorribo. Reconoce que fue un mandato por veces difíciles, pero no con los compañeros con los que, dijo, reinó una gran cordialidad.

Esos momentos de tempestad fueron por los «acontecimientos que se vivieron en la ciudad y que yo viví en primera persona; pero salvo en ese aspecto puntual no fue un mandato complicado, «porque los funcionarios son ejemplares y mis compañeros hicieron que estos cinco años fueran un período agradable».

Finalmente Agrelo superó la crisis. «El hecho de que cualquier persona que ocupe u n cargo pueda ser objeto de investigación, me parece saludable. Creo que cuando se actúa contra una persona que tiene relevancia pública, es una decisión legítima, pero también han de ser perfectamente medida y adoptada con moderación y prudencia. En cualquier caso es algo que se ha producido y entiendo que no me perjudicó porque se aclaró todo perfectamente. No hubo imputación y, además, existe una sentencia que viene a demostrar la falsedad o lo injusto de las acusaciones que tenían unos motivos poco claros.

En su momento, la opinión pública llegó a conocer que las relaciones del presidente de la Audiencia y dos juezas no pasaron por un buen momento. «Los que me conocen saben perfectamente como es mi carácter. A partir de ahí, que cada uno piense lo que quiera. Yo me llevo bien con casi todo el mundo», respondió José Antonio Varela Agrelo cuando fue preguntado por las relaciones en el ámbito judicial.

«Es saludable que se investigue a cualquier persona que ocupa un cargo»

la lucha por la audiencia provincial

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