Acaba la polémica en la familia Bouza por el nombre del club Emeve

Una parte acordó que la sociedad siga utilizando esa denominación antes de que se celebrara un juicio

Dos de los logotipos utilizados por el Emeve tras los cambios en la sociedad.
Dos de los logotipos utilizados por el Emeve tras los cambios en la sociedad.

lugo / la voz

Se acabó el cisma en la familia Bouza. Cuando se habían cumplido dos años por el litigio que mantenían por el nombre del club de voleibol Emeve, el arreglo se produjo a las puertas del Juzgado Mercantil de A Coruña, que es el que tiene la competencia para dirimir cuestiones relacionadas con las marcas y patentes.

La conocida familia lucense fue la que fundó en el año 1983 este destacado club de voleibol al que puso ese nombre que corresponde a «El mejor equipo de voleibol de España». Durante muchos años, la sociedad funcionó perfectamente unida y dando cobertura a numerosos equipos formados por centenares de jugadores. No hay duda del gran mérito de los Bouza que pusieron a andar una de las grandes sociedades deportivas de Lugo.

Pero ese esfuerzo y unión familiar comenzó a ceder, según algunos aficionados al voleibol. El cisma fue visible en febrero del año 2014 cuando hubo elecciones a la presidencia de la sociedad y se presentaron como candidatas dos hermanas: Bibí y Coté Bouza. Ganó la primera y por diferencia.

Esas elecciones crearon una brecha. Bibí, como presidente elegida con amplia mayoría de votos, siguió al frente del Emeve. Su hermana y otro grupo de personas optaron por crear otro club que bautizaron con el nombre de Volei Praia Lugo. La escisión, lejos de cerrar el enfrentamiento, parece que lo abrió todavía más porque el asunto entró en la lenta vía judicial.

Los que perdieron las elecciones parecían no estar dispuestos a que la nueva presidenta del club se quedara con el nombre, el logotipo y hasta el color de las camisetas. Consideraban que tenían una parte en el mismo como creadores que fueron.

Y el malestar comenzó a crecer hasta llegar al extremo de que, en algún momento, los de Coté mandaron un requerimiento a los de Bibí para que ni usaran el nombre, ni el escudo, ni tampoco los colores originales de la vestimenta de la entidad. Entendían que eran ellos los que habían registrado la marca y que, por lo tanto, les pertenecía.

Con este panorama, parecía claro que el asunto acabaría en los despachos de los abogados y así fue. Bibí Bouza se encontró con una situación que no se esperaba y advirtió que el nombre, estuviese quien estuviese en la presidencia, le correspondía al club. Además entendía que los socios le dieron a ella la representatividad de la sociedad.

El asunto entró en la senda judicial y llegó a celebrarse una conciliación en Lugo en la que ambas partes no llegaron a un acuerdo. Como se trataba de una marca, el asunto se encarriló a uno de los juzgados de lo Mercantil de A Coruña, que es el que tiene competencias en la materia. La correspondiente vista fue convocada para ayer por la mañana y, justo antes de que se celebrara la misma, hubo acuerdo familiar. El club podrá seguir con el nombre y el escudo.

El grupo de Coté, supuestamente avalado por cinco hermanos, consideraban que les correspondía el nombre. Ahora lo seguirá utilizando la sociedad que asumió Bibí Bouza.

Crónica DISPUTA EN UN EQUIPO DE VOLEIBOL

El litigio judicial comenzó en febrero del 2014 con un requerimiento notarial

Una parte de la familia no quería que la entidad usara el nombre original

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