El Supremo condenó a un policía que prestó su nómina a una red de estafas

La trama de falsificadores le daba a cambio ordenadores portátiles

la voz

El Tribunal Supremo validó la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Lugo a un policía de la comisaría lucense por ceder su nómina para ser falsificada por otras personas para obtener fraudulentamente créditos. El agente, Manuel Castro, supuestamente realizó esa entrega a cambio de ordenadores portátiles. El policía negó tales extremos en el juicio en el que además dijo que el papel se lo había cogido un amigo «para presumir», pero su versión no fue tenida en cuenta.

El policía lucense fue juzgado con otras 24 personas a las que el fiscal acusó por estar en una trama relacionada con la elaboración de diplomas falsos para la obtención del título de vigilantes de seguridad. El agente y otro acusado recurrieron al Supremo en desacuerdo con la sentencia de la Audiencia, sin embargo el alto tribunal atendió las tesis del otro implicado, al que finalmente absolvió, pero en cambio, rechazaron la casación tramitada por el policía que tendrá que abonar las costas del proceso.

Finalmente, la condena al agente queda como la establecida en su momento por la Audiencia Provincial cuyo tribunal lo consideró autor de un delito continuado de falsedad en documento oficial en concurso medial con un delito intentado de estafa y le impuso diez meses de prisión con la inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y una multa de 720 euros por un delito continuado de falsedad. Asimismo, por un intento de estafa le fue impuesta una pena de un mes de prisión a sustituir por una multa de 360 euros.

Dice el fallo que uno de los principales implicados en la organización, casi al mismo tiempo de la elaboración de diplomas falsos para conseguir un puesto de guarda de seguridad, inició con otras personas que no acudieron al juicio, un plan dirigido a obtener uno o varios préstamos bancarios aportando la documentación que iba ser elaborada al efecto y que, en modo alguno, se ajustaba a la realidad. La confección de la documentación fue encomendada a otro acusado que se encargó de diseñar y elaborar un DNI a nombre de una persona. Con esa misma identificación hicieron nóminas del año 2005 que simulaban que el titular de las mismas era funcionario en activo del Cuerpo Nacional de Policía. El DNI fue confeccionado a nombre de una persona que había muerto en 1996 y la foto correspondía a un amigo de la persona que se ocupó de la falsificación. A mayores también hicieron una declaración de la renta del año 2014.

La persona que facilitó la nómina que sirvió de base para la elaboración de las falsificaciones fue el policía lucense, amigo de la persona que urdió el plan «y que a cambio obtendría unos ordenadores portátiles», según refleja la sentencia condenatoria que emitió en su momento la Audiencia lucense.

El agente tiene una condena de 11 meses de prisión y una multa de 720 ?

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