La supresión de la ORA abrirá un debate sin precedentes

Miguel Cabana
Miguel Cabana LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

Ayer, casi todos los conductores seguían poniendo el tique en sus coches.
Ayer, casi todos los conductores seguían poniendo el tique en sus coches. óscar cela

Varios partidos, entre ellos el PP, abogan por evitar el modelo de pago

25 jul 2015 . Actualizado a las 14:55 h.

El miércoles comienza un periodo de aproximadamente ocho meses en el que los lucenses no van a pagar por aparcar en las calles. Ese es el tiempo aproximado que la alcaldesa Lara Méndez calcula que tardarán los técnicos en preparar las bases para sacar a concurso de nuevo el sistema de aparcamiento ORA.

Pero la decisión de la regidora va a provocar a partir del miércoles varias novedades que quizá acaben por cambiar el modelo de tráfico y aparcamiento en Lugo. Porque durante los próximos meses se va a comprobar si la ciudad se convierte en un infierno para aparcar por falta de plazas y hay coches literalmente abandonados en las calles durante días, que es lo que preocupa al comercio y a los vecinos. Porque podría ocurrir que no se produzca ese problema en la actual zona azul, sino que siga habiendo plazas para aparcar y los coches no estén abandonados durante días. En todo caso, para los propios lucenses y para los políticos va a ser una novedad poder observar el comportamiento de los conductores que llevan años teniendo zona azul y que ahora podrán aparcar libremente. Si se diese la circunstancia de que en los próximos meses siguiense habiendo plazas libres para aparcar y no se provocase ningún caos circulatorio, claramente estaría cuestionado poner en marcha otro sistema de ORA, sino que probablemente el ayuntamiento tendría que repensar otra opción.

Por tanto, la suspensión de la explotación al grupo Vendex no solo es una medida festejada por la población y un buen tanto que se apuntó la alcaldesa, sino que va a constituir una experiencia para poder debatir con datos reales las necesidades de las calles lucenses y las costumbres de sus habitantes, sin tener que hacer cábalas de lo que podría pasar si no existiese la ORA.

La medida de la alcaldesa fue tan decidida e inexperada que pilló a los otros partidos a contrapié y les escoció. Aún así, reaccionó bien el PP dando por buena la supresión, porque ellos ya la habían pedido durante años, e incluso fue una de las promesas de Jaime Castiñeira en campaña electoral si ganaba: eliminar la ORA. Pero como apuntaba ayer Castiñeira, la diferencia es que él no volvería a poner otro sistema de penalización mediante pago sino que intentaría evitar que los coches ocupasen las calles con otras medidas disuasorias como el transporte colectivo . Algo parecido a lo que apuntaba ayer Lugo Monumental, un modelo Pontevedra, en donde no se paga nada, pero solo se puede estar aparcado una hora.

En los otros partidos, pocas reflejos o mucha inexperiencia. Lugonovo se opuso a la medida tachándoola de una cortina de humo, sin darse cuenta que es una medida muy popular y oponerse a ella es un grave error. El Bloque y ACE trataron de llevar el asunto hacia la remunicipalización de los servicios, una de sus filosofías de acción, y Ciudadanos ni siquiera se enteró ayer de lo que se estaba celebrando en la calle.

Esto solo acaba de empezar

La decisión de la alcaldesa de suspender la ORA significa que va en serio y que quiere intervenir y mejorar el modelo de ciudad. Así que esto solo acaba de empezar porque la humanización y las mejoras del nivel de vida que se puede conseguir en una pequeña ciudad como Lugo son infinitas. Por tanto, queda trabajo por delante.

Más bicicletas y menos semáforos, otros dos pasos para humanizar la ciudad

Si la suspensión temporal de la ORA fue celebrada por todo el mundo ayer, a la alcaldesa le quedarían aún otras dos medidas fáciles y baratas para mejorar el tráfico y humanizar la ciudad. La primiera es introducir las bicicletas en Lugo, algo que Orozco inexplicablemente nunca hizo a pesar de que la única experiencia del popular Joaquín García Díaz aún es recordada y aplaudida hoy, casi 20 años después.

La otra medida fácil es apagar gran parte de la red de semáforos y optar por un modelo de ceda el paso y velocidades lentas y continuas de la circulación, que así seá mucho más silenciosa, tranquila y respetuosa con el entorno.

Más difícil y costoso va a ser implantar un modelo de transporte urbano eficaz y barato, ya que históricamente estuvo más pensado para las empresas concesionarias y su negocio que para atender a los ciudadanos.