Arrancó con fuerza, puso a Lugo en el mapa y se desinfló por las circunstancias

Balance de cuatro mandatos de Orozco en el poder

Orozco, en febrero del 2006, explicando el PXOM.
Orozco, en febrero del 2006, explicando el PXOM.

lugo / la voz

El filósofo José López Orozco conoce bien la frase de Ortega y Gasset de «Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo». Y el político López Orozco bien pudo tenerla en cuenta cuando tomó la decisión de abdicar el trono municipal tras 16 años de poder absoluto, en minoría o en pactos de gobierno con el BNG. La herencia que recogió de su predecesor, el breve Joaquín García Díez, fue alta: el paseo del Miño y la peatonalización del centro histórico, todo un hito en la ciudad que sin embargo le costó, entre otras cuestiones, repetir como candidato. Ese error histórico del PP de Cacharro lo aprovechó Orozco para acceder a la alcaldía con sus 7 ediles con el apoyo de los 6 del BNG de Rodríguez Pazos. Comenzaron los 16 años de una carrera como alcalde que han dado para mucho y que deja una herencia y un legado visible.

la ilusión inicial

Un modelo Paco Vázquez tamizado por su «bonhomía». Era habitual que Orozco en sus inicios estuviese con una libreta en la mano pateándose los barrios para ver in situ cualquier bache que molestase a sus vecinos. Esa libreta se agigantaba con las peticiones que recibía en los numerosos programas de radio y de televisión a los que acudía a diario para escuchar las quejas vecinales. Mientras sus socios nacionalistas hacían un trabajo oscuro pero efectivo, Orozco ganaba la calle con su ilusión y, sobre todo, respondiendo a los vecinos. Este carácter de «bonhomía» le acabaría pasando factura en el futuro, tal y como se demostró cuando se levantó el secreto de sumario de la Pokémon.

la muralla y la promoción de la ciudad

Arde Lucus y San Froilán. El trabajo previo que le dejó hecho García Díez ante Icomos lo aprovechó el alcalde, que entraba en la alcaldía con el viento favorable. El reconocimiento de la Unesco del monumento romano ayudó a la difusión de la ciudad, y en ese punto Orozco tuvo mucho que ver. Consiguió que se hablase de Lugo en Galicia y en España. Fueron los años de las visitas de los Duques, de un emergente Zapatero o de destacadas figuras del arte y la escena, que se fotografiaban con el regidor en la Muralla. La buena imagen de la ciudad aumentó con el nacimiento del Arde Lucus, en el que Orozco se involucraba personalmente, y con el despegue del San Froilán. Lugo sonaba bien. Aunque con pasos lentos, se fueron abriendo museos entorno al pasado romano y poniendo en valor restos arqueológicos.

los servicios sociales y el deporte

Dos de sus pilares. Por algo Orozco siempre estuvo los 16 años con Basadre y Grandío. En el primer mandato, el BNG llevó el área social y puso los pilares de uno de los modelos mejor gestionados en Galicia, con servicios para los vecinos que incluso en los últimos años, en tiempos de crisis, se han mantenido. Se construyeron varios centros sociales que hoy son fundamentales para cientos de lucenses. Otro tanto en el deporte. El paso de gigante en la mejora de las instalaciones es evidente, y llegando a todo tipo de deportes y de actividades.

grandes infraestructuras

El anillo hídrico y el agua. El saneamiento de Lugo hace tres lustros era tercermundista. La potabilizadora no daba confianza a los lucenses para beber el agua del grifo. El Miño sufría constantes vertidos. Son obras muy costosas y poco visibles-vendibles, y aunque parte de la financiación fue del Estado y de la Xunta, Orozco tuvo un papel fundamental para conseguir los fondos necesarios y sumar los del Concello.

a medio hacer

Un PXOM atascado y un auditorio «interruptus». A mediados de su segundo mandato Orozco se embarcó en la reforma del plan general de urbanismo, un proceso que se vendió como participativo pero generó luego numerosas quejas y dudas que llegaron al juzgado. A día de hoy sigue pendiente un 5% por aprobar. También se va sin inaugurar el auditorio en Magoi, una obra que ejecuta la Xunta, pero en la que Orozco tuvo que ver en la decisión de plegarse a las amenazas de que en el cuartel de San Fernando no se podía ejecutar el proyecto ganador. De haber tenido más tesón, Lugo ya disfrutaría hace años de un auditorio en pleno centro. Otro pequeño fracaso fue el MIHL. Una obra magnífica a nivel arquitectónico pero que se descafeinó de su idea inicial, el gran museo digital de Galicia. Eso sí, con Orozco se derribó la vieja Frigsa y se puso en valor toda la zona para beneficio de los vecinos.

urbanismo social

Pasos en la peatonalización. San Marcos, Bispo Aguirre y un tramo de la Ronda fueron los tramos ganados al coche. Le quedó pendiente Quiroga Ballesteros, aunque sí hizo la reforma de las plazas. La ciudad perdió el carril bici de la época de García Díez. Y se dieron destacados pasos en la mejora de los jardines y los ornamentos de la ciudad, con nuevas plazas y fuentes.

parálisis municipal

Frenazo en la gestión y desgaste personal. Es indudable, por mucho que siempre mostrase su mejor cara, que Orozco sufrió el último mandato por las imputaciones judiciales. Esto, sumado a la crisis y a los efectos que tuvo en el personal municipal, provocó un frenazo en la gestión. También sus conflictos con parte de la Policía Local y la huelga de basura dejaron muescas. Y es que 16 años dan para muchas obras, pero también para muchos enemigos.

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