El rastro del antiguo cristianismo se agranda en la Ribeira Sacra

La estela de Andemil viene a sumarse al importante patrimonio paleocristiano de la zona


monforte / la voz

La estela galaicorromana descubierta recientemente en el pueblo chantadino de Andemil viene a incrementar una singular parcela del patrimonio histórico y arqueológico de la Ribeira Sacra lucense. Los exámenes preliminares de este relieve sugieren una vinculación con las primeras comunidades cristianas de Galicia. Esta relación también está presente en otros elementos artísticos y monumentales encontrados en este territorio, algunos de ellos en épocas muy recientes. Estos son los testimonios paleocristianos conocidos hasta ahora en la zona, entre los que figuran los más antiguos de Galicia.

Crismón de Quiroga. En 1887 se descubrió en la iglesia quiroguesa de A Ermida esta singular pieza, consistente en un disco de mármol de 95,5 centímetros de diámetro, con una inscripción en latín y un diseño con las letras griegas X y P -símbolos de Cristo- entre una alfa y una omega.

El arqueólogo alemán Helmut Schlunk, que descubrió su excepcional valor, lo dató entre los años 420 y 450. La pieza original está depositada desde 1925 en el museo diocesano de Lugo. En la iglesia de A Ermida y el auditorio municipal de Quiroga se exhiben réplicas de la célebre obra.

Relieve de Licín. Esta pieza se encuentra empotrada desde hace un tiempo indeterminado en un muro exterior del ábside de la iglesia de Licín -en O Saviñao-, pero al parecer nadie reparó en su presencia hasta el año 2003. Consiste en un bloque de mármol con un relieve en el que aparecen motivos vegetales y lo que parece ser la figura de una vasija. El arqueólogo Antonio Rodríguez Colmenero apuntó en su momento que podría tratarse de una muestra de arte paleocristiano y sugirió que los motivos esculpidos aluden al pan y al vino. En su opinión, el relieve representa una espiga de trigo. Otro conocido arqueólogo, Ramón Yzquierdo Perrín, considera por su parte que no está claro si estos símbolos son de origen pagano o cristiano y los relaciona con los de los murales del templo lucense de Santa Eulalia de Bóveda. A su juicio, el relieve podría datar de la misma época que este monumento, es decir, del siglo IV.

O Cotillón. En 1997 se descubrió la existencia de una singular construcción en una antigua bodega de esta localidad del municipio de Pantón. El lugar también ha sido poco investigado hasta el momento, pero según algunas opiniones puede tratarse de una capilla rupestre construida entre los siglos VI y VII. En las paredes se conservan grabados que representan una cruz y una especie de báculo. Pese a su singularidad, el lugar está cerrado desde que sus propietarios -un matrimonio de avanzada edad- dejaron de vivir en el municipio.

Complejo de Temes. En la iglesia de Santa María de Temes, en Carballedo, se descubrió en 1974 un sarcófago de mármol labrado y una lápida con la inscripción latina Fides, spes, caritas (Fe, esperanza y caridad) que los arqueólogos han datado en las primeras décadas del siglo IV. Los expertos consideran estas piezas como las más antiguas muestras de arte cristiano de Galicia. Las dos se conservan en la iglesia donde aparecieron.

San Pedro de Cela. Cerca de la iglesia románica de Santo Estevo de Ribas de Miño, en O Saviñao, se encuentran las ruinas del templo de San Pedro de Cela. Entre los restos se halla un sarcófago de piedra que el arqueólogo Iván Álvarez Merayo data de entre los siglos V y VIII. En su opinión, esta iglesia puede tener un origen similar al del célebre monasterio ourensano de San Pedro de Rocas, que contiene una iglesia rupestre que figura entre las más antiguas de Europa.

Relieve de San Vicente. En abril del 2010 se abrió de nuevo una puerta de la fachada sur de la iglesia monfortina de San Vicente do Pino, que según los documentos históricos había estado tapiada desde 1601. Entre los cascotes usados para cegar esta entrada apareció un fragmento de un relieve de mármol en el que se distingue una figura humana y una decoración geométrica. La pieza -que se conserva en la iglesia- todavía ha sido poco estudiada, pero los arqueólogos la catalogaron provisionalmente como una obra de arte paleocristiano, datándola en algún momento posterior al siglo VI.

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