Feísmo político, jurídico y empresarial

Laureano López
Laureano López CAMPO DE BATALLA

LUGO CIUDAD

19 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

El feísmo no solo se encuentra en el ladrillo, pero seguirá ahí por los siglos de los siglos porque los alcaldes prefieren votos a tener el concello listo para revista. Dicen que no es momento para sanciones y pasan por alto que la vista gorda se hizo en época de vacas gordas. De esos ladrillos llegaron estos lodos, o al revés. No solo urbanísticos. El feísmo se ha incrustado en la política, la justicia y la empresa. Y en este río revuelto, la ruina es para los ciudadanos. Algunos jueces olvidan que ellos tienen que ser los primeros garantes de la ley. Pasó con la trama de las multas de Lugo y ahora con la operación Rei: no hay casos porque no se instruyeron bien... En realidad, sí había: basta recordar cómo en el juicio de las multas algunos imputados no sabían distinguir entre el bien y el mal. Vivimos en el país de saltarse la ley a la torera y después esperamos a que tal Audiencia lo anule todo por un defecto de forma. No se meten en los fondos, que aquí son muy bajos fondos. Ya se frotan las manos pensando en la Pokémon. Hay jueces que no se ciñen a la norma (y deberían asumir las consecuencias de sus errores), pero desde luego hay más políticos que pasan por alto la política, y políticos, también -basta escuchar al portavoz del PPdeG- que alertan del peligro de «casos mediáticos» como si los casos fueran un invento de los medios. Pero ¿qué sería de Blesa, del ébola, de los mil y un chanchullos si la cosa dependiera de su profesionalidad? Y, en fin, hay presuntos empresarios que se han hecho empresarios porque si eres sincero y te haces delincuente quizás no te den subvenciones públicas. Si lo eres, pero aparentas otra cosa, un primus inter pares a poder ser, te puedes hacer de oro. Después, si te pillan, te declaras insolvente y listo: que tape el agujero el pueblo. Y ahí está el fondo del problema de este país. El feísmo de Galicia, que es hacer lo que te venga en gana con consecuencias cero. Quién va a arreglar la fachada si ellos, los que tienen que responder en primer lugar y deberían dar ejemplo (políticos, supuestos empresarios, algunos jueces) las están haciendo muchísimo más gordas, y aquí no pasa nada. Nunca pasa nada. Solo el tiempo.