Joyas amenazadas por la carcoma

Historiadores y religiosos reclaman la restauración de piezas irrepetibles


Redacción / La Voz

Religiosos e historiadores están de acuerdo: la principal lacra del patrimonio religioso en Galicia no son los robos, sino el abandono y deterioro de obras de gran valor histórico, artístico y, en ocasiones, económico. A Ana Goy, profesora de Historia del Arte en la Universidade de Santiago y experta en este patrimonio, le pedimos opinión sobre joyas eclesiásticas gallegas que, deterioradas y en muchos casos olvidadas, es preciso restaurar para no perderlas.

Cita primero «la sillería coral del convento de Santo Domingo, en Lugo». Es una obra barroca de finales del siglo XVII «realizada por Bernabé García de Seares, discípulo de Domingo de Andrade». Está «en muy mal estado, afectada por polillas y carcoma». Otra maravilla en peligro «si no se actúa» es el retablo mayor de Santo Estevo de Ribas de Sil», hecha por Juan de Ancés en torno al año 1580. Su valor histórico es «importantísimo» y está amenazado «por problemas de anclaje».

Irónicamente, se encuentra anexo a uno de los paradores de turismo más lujosos de Galicia. En este enclave sitúa también Miguel Ángel González, delegado de Patrimonio en la diócesis de Ourense, cuadros de gran trascendencia «que da pena ver por su estado de conservación».

En el museo de la catedral de Santiago se esconde «otra obra excepcional a la que no se da la importancia que merece», dice Goy. Son las primeras columnas salomónicas construidas en España para un retablo, «el de las Reliquias, en 1623». Este ardió, pero se conservan las columnas, de Bernardo Cabrera. La policromía se ha perdido, pero se podrían mejorar con una restauración. El repaso se completa con dos joyas más. Una es sugerencia del propio Miguel Ángel González: «La colegiata de Xunqueira de Ambía, en Ourense, que tiene un coro del siglo XVI que se está viniendo abajo» pese a los mimos del párroco, que lo ha retirado para intentar conservarlo. La otra, un clamor entre los historiadores, los frescos góticos de San Xiao de Moraime (Muxía). La humedad está acabando con ellos. Deberán esperar turno para una restauración que sí ha llegado a otra gran obra gallega, el retablo mayor de San Xoan de Tirimol (Lugo), de 1680, a partir de un diseño de Domingo de Andrade.

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