Cinco escapadas buenas, bonitas y baratas para este otoño

La Voz REDACCIÓN

LUGO CIUDAD

Una casa rural en la costa lucense, a un spa en las Rías Baixas o a la vecina Ribadesella a pasar un fin de semana. Huyamos, por unos días, de la rutina

25 sep 2014 . Actualizado a las 09:28 h.

Cualquier momento es bueno para huir, pero de todos, el otoño es el que más. Porque en verano huye todo el mundo. Y todos los rincones con opciones de convertirse en lugares tranquilos y relajantes, en optar a nostálgicos recuerdos para el futuro, están abarrotados hasta la bandera de gente colorada y en chanclas. Para cualquier plan hay lista de espera, cuesta hasta trabajo respirar. Pero, sobre todo, porque la rutina del otoño es tan dura -septiembre y enero libran una encarnizada batalla por erigirse como el mes con la cuesta más empinada-, que exige una escapada, un parón, un kit-kat; reivindica, y con razón, apagar los móviles, olvidarse del mundo un par de días y descansar. Solo eso. Entregarse al paisaje, a la naturaleza, respirar aire fresco, comer bien, beber mejor y, sobre todo, cargar las pilas. Aquí van cinco propuestas sobre todo buenas, también bonitas y, además, baratas.

Lujo y relax en Sanxenxo

Apostamos por una estancia en el Augusta Spa Resort de Sanxenxo. Tiene todas las papeletas para convertirse en un plan inolvidable: alojamiento en habitación doble (si se desea, con vistas), desayuno buffet para ponerse las botas, comida (o cena) en dos exclusivos restaurantes a elegir (el Vía Augusta o el Restaurante La Perla, ambos dentro del complejo) y comer como si no hubiese un mañana, y acceso al SPA (para adultos y también para los más pequeños) por un módico precio de 57 euros por persona y noche, o 67, si se prefiere un sábado.

Pero aún hay más: los tratamientos del spa. La auténtica relajación, tranquilidad, paz. Entre otros, se encuentran el peeling corporal más la envoltura de chocolate, barro mineral o jalea de algas; el masaje de hidroacupresión y sesión de oxigenoterapia; 25 minutos de flotarium (una terapia que consiste en el aislamiento sensorial y la liberación del cuerpo de la fuerza de gravedad) y envoltura en parafina de árbol de té de manos o pies; baños en chocolate o aceites esenciales; chorros jet y solarium; y presoterapia (a través de sistemas de compresión) o cápsula photon platino, más envoltura en parafina de árbol de té.