Se vende aldea para descansar o trabajar

El Camino de Santiago se ha convertido en polo de atracción para pequeños negocios

C. Ramos
Redacción / La Voz

Internet ha hecho posible que vivir a decenas de kilómetros de un núcleo de población haya dejado de ser sinónimo de aislamiento. Hoy, cualquiera puede residir en un lugar solitario, estar al tanto de todo y hasta dirigir su propia empresa. Sin duda esta posibilidad tiene mucho que ver con la decisión de muchas personas de cambiar el ruido de la ciudad por la tranquilidad de las aldeas. En esta tendencia en crecimiento Galicia tiene mucho que ofrecer, y lo hace. Una treintena de aldeas se ofertan a través de la Red para cubrir las expectativas de esta demanda. Algunas otras tienen ya dueño y han vuelto a recuperar los ecos de la voz humana tras décadas de abandono.

La vía de negocio se abrió hace algunos años. En aquellos primeros momentos los compradores eran mayoritariamente personas interesadas en montar negocios de turismo rural. Hoy ya no es así. «El perfil del turismo rural ha cambiado mucho, y el que tiene una casa de turismo rural la está vendiendo», apunta Elvira Fafián desde la web www.aldeasabandonadas.es, especializada en este tipo de ventas.

Actualmente, la mayoría de los compradores de aldeas o de propiedades rurales buscan un lugar tranquilo en el que vivir, ya sea en vacaciones o tras la jubilación. Muchos son extranjeros, aunque también en este apartado ha habido cambios: «Antes era el suizo y el inglés, ahora más bien el norteamericano o también latinos». Llegan, eligen su propiedad en Galicia, la restauran muchas veces con sus propias manos y la convierten en su lugar de descanso o en su vivienda habitual.

A este perfil se está uniendo otro que, según Elvira Fafián, está adquiriendo un gran empuje. «Hay mucho empresario en Galicia y Asturias que nos llama también, para trasladar su empresa, nos piden una serie de requisitos porque quieren llevar su empresa a una zona rural». Se trata, explica, de compañías ya montadas que quieren trasladarse a otras zonas, que quieren darle otro aire a sus marcas o que las quieren llevar al campo. «Hay que buscarles un sitio idóneo, pero hay un cambio tremendo en este sentido, porque ahora Internet puedes tenerlo en cualquier parte y al empresario le da igual trabajar desde el campo como desde una gran ciudad». El entorno rural ofrece, en este aspecto, unas ventajas que la ciudad no tiene: «Pueden reducir gastos, tener calidad de vida para los trabajadores y servirse de la gente de la zona, gente que les pueda ayudar».

De todos modos, aunque ya no sea el destino principal de los compradores de propiedades en el campo, la versión de los negocios rurales tampoco ha desaparecido. En este aspecto triunfa sobre todo el Camino de Santiago: «Es un bum que tenemos ahora. En la zona de Ulloa, Arzúa, Melide, tenemos bastante demanda». En este caso, el objetivo de los compradores es abrir algún pequeño negocio, «igual un bar, un restaurante, un autoservicio. Nos piden bastante esto».

Por entornos cercanos al Camino de Santiago se interesan muchas personas del sur, sobre todo Andalucía -«no sé por qué motivo, quizás por el clima o por lo barato también, sobre todo la parte de Padrón, Santiago, Lalín». También «vienen muchos argentinos, que buscan sobre todo locales para restauración».

El sector parece comenzar a repuntar: «Hay gente que va teniendo un dinero y quiere ya comprar este tipo de propiedades, sobre todo por Lugo y A Coruña. Nos piden sobre todo casas rurales, que tengan algo de finca, que puedan cosechar, y arboleda».

Claro que no todo es un camino de rosas. A las dificultades que ha traído la crisis se suman los problemas burocráticos. «En Galicia es bastante difícil vender casas, porque algunas no están en el registro, o hay problemas de lindes», explican desde Aldeas Abandonadas.

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