Bermún, un pequeño mundo subterráneo en O Incio

Un pueblo de parroquia de O Viso destaca por una peculiar cavidad natural


MONFORTE / LA VOZ

Solo cinco viviendas forman la aldea de Bermún, perteneciente a la parroquia de Santa Cristina do Viso, en el municipio de O Incio. La localidad es conocida principalmente por una peculiar cavidad subterránea, muy apreciada por los aficionados a la espeleología. La cueva de Bermún comenzó a ser explorada en la década de los setenta del pasado siglo. En 1977 empezaron a visitarla los miembros del grupo espeleológico Ártabros y diez años más tarde se dio a conocer un exhaustivo estudio sobre esta cavidad, que fue topografiada en una longitud superior a un kilómetro.

La gruta no presenta un trazado fácil para recorrer y tampoco es apta para personas muy corpulentas, debido a los estrechos pasadizos que se suceden en su interior. Por otro lado, la cavidad carece de las formaciones típicas de las cavernas calizas, como estalactitas, estalagmitas o coladas, pero aún así se trata de un espacio natural de notable interés. La entrada de la cueva se encuentra en una finca particular, por lo que para visitarla es necesario contar con la autorización de los propietarios del terreno. Para llegar a este paraje hay que tomar un camino que lleva desde la aldea al souto de Bermún. A unos trescientos metros del núcleo hay un cruce de caminos. En este punto es preciso seguir por el ramal de la derecha y bajar a través del bosque de castaños hacia una zona de prados. Después hay que girar a la izquierda y bordear uno de estos prados, bajando en dirección al arroyo de Bermún. A la altura de este curso de agua, en el terreno conocido como Prado da Cova, se halla la boca de la gruta. La entrada está a un kilómetro de distancia del pueblo.

Los terrenos en los que se encuentra la cueva, según los geólogos, se formaron en el periodo Cámbrico Inferior y forman parte de una gran estructura conocida como anticlinal tumbado de Mondoñedo-Lugo-Sarria. En la entrada se percibe un importante hundimiento, debido sin duda al colapso de una cavidad de mayor tamaño de la que debió de formar parte esta gruta. Se trata de una especie de socavón de unos los diez metros de profundidad por unos siete de ancho. Justo al lado se observa otra entrada a una segunda cavidad, con pocos metros de recorrido. En este punto desaparece bajo la tierra el arroyo de Bermún, para resurgir en la cavidad principal a varios metros de profundidad. El arroyo nos va a acompañar durante una buena parte del recorrido por su interior.

Acceso por una grieta

Para acceder a la gruta hay que pasar por una grieta de en torno a metro y medio de ancho que desciende en vertical por espacio de unos dos metros. Después el descenso no es tan brusco, por lo que no es necesario el uso de cuerdas u otros elementos especiales para pasar a los siguientes desniveles. En primer lugar llegamos a una sala de tamaño reducido que apenas nos permite caminar erguidos. Más adelante, la cavidad da un giro de 180 grados y empieza a ganar altura. A nuestros pies corre el cauce, ya muy mermado, del arroyo de Bermún. El recorrido en algunos de los tramos se vuelve tortuoso y algo estrecho. En algunas zonas solo permite el paso de costado y de personas no muy corpulentas.

Las diferentes galerías exploradas y topografiadas por los arqueólogos fueron bautizadas en su día con nombres dispares y curiosos: Sala Pequeña, Sala de los Resaltes, Sala de la Rana, Ártabros 1, 2 y 3, Chimenea, Galería de los Carbones... En algunos tramos de la cueva se aprecian grandes cantidades de arena y cantos rodados. Esto indica que en otras épocas el arroyo tuvo un caudal notablemente mayor que el actual. En las paredes de la gruta se perciben claramente las señales que dejó la erosión del agua.

En el 2013, miembros del grupo de espeleología Troglobios identificaron en esta cavidad un ejemplar de Plusiocampa baetica, un ejemplar de una rara especie de artrópodo de la clase de los dipluros. Se trata de un minúsculo animal de color blanco, muy similar a un insecto, aunque pertenece a otro grupo zoológico. La especie fue descubierta y clasificada por por científicos en el 2004. En la cueva también viven otros pequeños animales de especies mucho más conocidas, como es el caso de la salamandra común.

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