Un drone mide el castillo de Pambre

Un vehículo aéreo no tripulado apoya los trabajos de restauración de la fortaleza de Palas


lugo / la voz

Técnicos del Sistema de Información Territorial -SIT, creado por el grupo de investigación Laborante, del campus de Lugo de la Universidade de Santiago (USC)- volverán la próxima semana a Palas de Rei para efectuar, por segunda vez, mediciones en el castillo de Pambre. En la primera emplearon un cuadricóptero no tripulado para acceder a los lugares más recónditos de la fortaleza y poder fotografiarlos. Lo hicieron por encargo de la empresa que está restaurando el monumento, el estudio de arquitectura de Mario Crecente, y que quiere completar ahora un trabajo que requiere de nuevo recoger otras 300 instantáneas.

Desde la cámara que lleva incorporada el drone efectuaron en la primera ocasión las fotografías de las torres y las almenas cubiertas de vegetación. Al retirar la maleza quedaron al descubierto zonas de las que desconocían su geometría y restos arqueológicos de diferentes etapas, que ahora catalogarán.

Condiciones favorables

Miguel Cordero Souto, el responsable técnico del SIT y miembro del grupo Laborante, no sabe qué equipo utilizarán la próxima semana. El drone, que sin la cámara pesa poco más de un kilo, solamente pueden desplegarlo si se cumplen unas determinadas condiciones. No puede volar con viento ni con lluvia, condiciones que no parece probable que se cumplan la semana próxima, que la previsión augura inestable. También manejan otros equipos, como el láser escáner, que valoran emplear en la segunda visita, y que permite efectuar unas mediciones muy precisas de la fachada y facilita la localización de desplomes y grietas.

El SIT dispone de la versión civil del drone desde el 2008, en que puso esta tecnología al servicio de la Administración (habitualmente para cuestiones relacionadas con patrimonio), de las empresas y de otros grupos de investigación universitaria. El cuadricóptero tiene una autonomía en vuelo de quince minutos y, aunque puede alcanzar una altura de 500 metros, la calidad fotográfica se resiente a partir de los 300.

Proximidad al objetivo

Cordero explicó que las ventajas del drone a la hora de realizar fotos no son tanto por la altura que alcanza como por la proximidad a la que puede abordar el objetivo. El software que lleva incorporado el aparato no tripulado permite programar la ruta, lo que facilita la labor de la persona que está en tierra efectuando los disparos fotográficos de planos verticales y oblicuos, que aportan perspectiva del entorno y que son los más demandados.

El drone para mediciones ya lo utilizó el equipo universitario en el Plan Director da Paisaxe do Cabo Fisterra. También lo emplearon en un estudio de las deformaciones de los arcos de la Porta Miñá, de la Muralla de Lugo, en un trabajo de fin de carrera que incluía un modelado en 3D de la puerta. El cuadricóptero aportó la perspectiva desde la parte de arriba al sobrevolar el monumento romano.

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