Juzgado un lugués por quitarle la mascarilla de oxígeno a su mujer

El fiscal asegura que el maltrato pudo prolongarse durante 50 años

El acusado, ayer en el juicio celebrado en Lugo.
El acusado, ayer en el juicio celebrado en Lugo.

Lugo / la voz

«En mi vida le toqué». Así se expresó ayer Antonio R. M. M., un lugués acusado de quitarle la mascarilla de oxígeno a su esposa y, además, someterla a maltratos de palabra durante cincuenta años. El acusado se enfrenta a una pena global de casi seis años de cárcel porque el fiscal le imputa cuatro delitos de maltrato, amenazas y lesiones. Tres hijos y un nieto del hombre declararon en el juicio, celebrado ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo, el calvario al que supuestamente fue sometida la víctima (actualmente fallecida) durante su matrimonio. En los últimos años se encontraba imposibilitada y, además, precisaba oxígeno.

De acuerdo con la versión del fiscal, el acusado insultaba frecuentemente a su esposa a la que también amenazaba con acabar con su vida. «Te voy a matar y le voy prender fuego a la casa contigo dentro», le dijo. El acusador público considera que expresiones de esas características las profirió el acusado durante casi todos los años de su matrimonio, especialmente en los últimos. La misma versión apunta a que llegó a empujarla y tirarla en el pasillo de su domicilio y que llegó a darle patadas y pellizcos reiteradamente.

En fechas no determinadas del año 2012, el acusado supuestamente apretó en varias ocasiones la mascarilla de oxígeno que precisaba su esposa para respirar, «privándola de la respiración unos segundos». El fiscal recalca que este hecho tenía como finalidad asustar a la víctima.

El 11 de septiembre de 2012, de madrugada, después de amenazar con prender fuego a la casa con ella dentro, presuntamente le dio una patada en la pierna derecha causándole una lesión.

«Nunca retiré o apreté la mascarilla del oxígeno. Todo es mentira. En mi vida le toqué a mi esposa», declaró ayer el acusado. «¿Entonces por qué lo denunció?», le preguntó. «Porque los hijos la coaccionaban. Los únicos que pasaban por casa era para coger lo que había y marcharse», recordó. El fiscal también le preguntó cuáles eran las razones por las que sus hijos también lo acusaban. Explicó, de nuevo, que iban a casa «para llenar cestas con comida y dinero y marchar; no van a trabajar».

«En 54 años de matrimonio, nunca tuve problemas de matrimonio hasta últimamente en que empezó a desbaratarse todo, y no me explico», apuntó. A preguntas de su letrada, el acusado dijo que sus hijos habían planteado la venta de la casa donde residía el matrimonio e incluso presionaban a la madre para que lo hiciera. «La tenían coaccionada», recordó.

Durante la vista declaró una hija del acusado que reside en el piso de abajo de la casa donde tenía fijada la residencia el matrimonio lucense. Explicó que, desde que tiene uso de razón, su padre no trataba bien a su madre a pesar de que esta tenía problemas de movilidad. «Le desenchufaba el oxígeno que ella necesitaba todo el día», recordó. En otro momento dijo que ella vio como se lo apagaba o quitaba. «De hecho yo incluso le tengo retenido la mano», destacó. Esta testigo también fue tajante con respecto a la conducta de su padre: «Había que hacer lo que él quería». Negó que la casa de su madre fuese puesta a la venta o que no le dieran el alquiler de un bajo a su madre.

El fiscal del caso pidió para el acusado las siguientes penas: por maltrato habitual, tres años de cárcel; por maltrato, nueve meses; por cada uno de los dos delitos de amenazas, seis meses de prisión; por lesiones en el ámbito familiar, nueve meses. También planteaba que pagase 450 euros a la víctima por las lesiones ocasionadas, pero esta ya falleció.

«Mis hijos iban por casa para llenar la cesta», explicó el acusado en el juicio

«Había que hacer lo que él quería», declaró una de las hijas del imputado

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