Cuando Décimo Junio Bruto desmitificó el Lethes

Xinzo de Limia rememoró con la Festa do Esquecemento el cruce del río por las tropas romanas


En la margen izquierda del río Lethes están reunidos los soldados romanos al mando de Décimo Junio Bruto. A la derecha, las tropas nativas aguardan. Décimo Junio discute con el augur y con el tribuno porque no se cree que cruzando el mítico Lethes pierda la memoria. «Anos atrás esqueceron neste río a súa patria e as súas familias. ¡Son as portas do Hades!», explica el augur. «¿Onde está escrito que cruzar este río faga perder a memoria?», le responde airado el general. El augur insiste: «¡Non despertes ós mortos Décimo!», pero el general, que increpa a sus soldados, que se declaran muertos de miedo y no osan cruzar el cauce, coge el estandarte y atraviesa el Limia. Una vez alcanzada la margen derecha, clava ese estandarte en tierra, llama a cada soldado por su nombre y les ordena cruzar. La tropa romana obedece cuando Décimo Junio Bruto grita: «¿Onde están as portas do Hades? ¿Onde están os espíritos infernais?».

Ya en la otra orilla, los invasores anuncian al pueblo castrexo por boca del general: «¡Terra dos límicos, terra dos galaicos, Roma trae a lei, a forza e a cultura! Non queremos a vosa submisión, queremos facer convosco alianza de civismo!». Pero las tropas conquistadoras avanzan hasta el campamento y deciden luchar contra los nativos causando una gran masacre.

Xinzo de Limia retrocedió ayer más de dos mil años para rememorar este episodio en presencia de numeroso público. Hizo calor, los trajes estaban bien confeccionados, como el resto de los complementos, y los actores memorizaron bien los textos, acompañados con bandas sonoras de películas de romanos.

La batalla campal tuvo lugar en la Alameda. Son hechos que nos remontan al siglo II antes de Cristo. Décimo Junio Bruto pasó el Duero, pero se topó con otro obstáculo, el río Limia, llamado también Lethes o Belión. Los nativos hicieron correr el bulo de que atravesar aquellas aguas provocaba el olvido fulminante en todo el que osase arriesgarse.

Los soldados que ayer tuvieron la gallardía de cruzar el cauce del río se encontraron con un Limia con muchas algas y de bajo caudal, por lo que el agua les daba apenas por la cintura. El público aplaudió la hazaña y disfrutó con la recreación.

La Festa do Esquecemento ya está consolidada en la capital limiana. Este año se celebró desde el pasado viernes con multitud de actividades: desde cetrería hasta desfiles como los de la guardia pretoriana de Lucus Augusti o los propios soldados de Décimo Junio Bruto. Hubo espectáculo de gladiadores, desfile de tropas castrexas y hasta se celebraron bodas y nasciturus en el recinto del campamento.

Esta fiesta divierte a todos y provoca en algunos la curiosidad por informarse con más detalle de lo que ocurrió en aquellos años de conquista romana.

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