«Tener aún la plantilla en la Cámara de Comercio sin poder pagarle es una falta de respeto»

Miguel Cabana
Miguel cabana LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

OSCAR CELA

El que fuera director del organismo habla por primera vez de su traumática salida

24 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Alberto Fernández Piñeiro, (Barcelona, 1995) fue director general de la Cámara de Comercio de Lugo hasta que lo cesaron el 22 de septiembre del 2011. Siguió siendo abogado de la entidad hasta el 2 de enero del 2012, cuando también prescindieron de sus servicios, en medio de una tormenta de acusaciones contra él, especialmente por el elevado sueldo que cobraba. Debido a aquella tensión con la nueva dirección de la Cámara tras el fallecimiento del presidente Mosteirín y a que presentó demanda judicial por su despido, prefirió mantener silencio un tiempo. Ahora, un año y tres meses después, con la cabeza fría y desde el despacho de abogados de Lugo que comparte con otros colegas, aceptó analizar aquellos hechos.

-¿Por qué se produce su salida de la Cámara?

-Quien debe contestar eso es el que era presidente entonces. (Eduardo Núñez Torrón). Mi impresión es que estorbaba.

-¿Por qué cree que estorbaba?

-Durante el 2011 y tras fallecer el anterior presidente Alfredo Mosteirín, la situación personal fue muy tensa. Y ello, unido a la desconfianza mutua y el no estar de acuerdo en cómo querían llevar la cámara, hizo que prescindieran de mí. Por parte del comité de dirección había una absoluta inactividad; ellos querían que todo se resolviese desde Madrid tras desaparecer las cuotas obligatorias, que era la gran fuente de ingresos, y yo ya sabía que desde Madrid no resolverían nada. Esa situación se fue tensando hasta que en septiembre del 2011 un miembro del comité ejecutivo me pidió un informe de la situación de la Cámara. Lo hice sobre el día 20, y a los dos días me cesaron.

-¿Tan explosivo era el informe?

-No, solo advertía de lo que iba a pasar. Lo que ahora ya pasó: que sin ingresos y sin otro sistema para generarlos, la cámara estaba abocada a la ruina.

-¿Había solución tras la supresión de las cuotas?

-Mantener la situación anterior, con toda la estructura, no era posible. Pero se podrían haber ajustado los costes y trabajado para generar ingresos, porque ninguna empresa se mantiene sin ingresos. Aun así, han estado viviendo hasta ahora de todos los proyectos concertados durante el 2009 y el 2010.

-¿Qué pasa en otras cámaras?

-Unas están en mala situación y para otras es dramática. Ninguna tiene bonanza, pero todas han tomado la decisión de salir al mercado y buscar actividad. No se puede hacer en un año o dos, pero algo hay que hacer. Y sobre todo ajustar los ingresos a los gastos. Y la Cámara de Lugo no ha ajustado ningún gasto.

- ¿Cómo gestionó la situación el último presidente, Torrón?

-Me encanta el refranero castellano: como el perro del hortelano. (No come ni deja comer).

-Si le llamasen hoy como consultor externo para arreglar la situación, ¿qué haría?

-Hoy no creo que haya ninguna solución que no pase por prescindir de todo el personal. Tiene que haber un secretario hasta que no haya una nueva ley, que parece que va a garantizar ciertos servicios, pero no estará en vigor hasta bien entrado 2014. Por tanto, quizá en este tiempo, mientras tanto, habría que ir a contratación externa de servicios. Porque es imposible pagar si no hay ingresos. Y no se puede tener a la gente en las oficinas sin trabajar y sin pagarles. El anterior presidente debería haber tomado medidas, porque si como él decía, no sabemos los servicios que van a dar las cámaras, lo lógico hubiese sido despedirlos en ese momento, indemnizarlos, y volverlos a contratar si hacía falta. A la gente no se la puede tratar así. Es una falta de respeto.