Dos obras de Dolores Guerrero fueron escogidas para sendos concursos nacionales

Carlos Vázquez LUGO/LA VOZ.

LUGO CIUDAD

30 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La pintora Dolores Guerrero participa en el quinto Salón de Primavera Por tierras de Castilla La Mancha que alberga el Museo de Valdepeñas y que podrá visitarse hasta el 6 de junio. La artista ha desplazado hasta Ciudad Real uno de sus cuadros de gran formato (1,5x1,5 cm) que ella describe: «En la inmensidad, las nubes etéreas se mueven, se aquietan; se estiran y encogen; se superponen mezclando tonalidades; se deshacen en rayos de luz y ofrecen un espectáculo grandioso que despierta los sentidos».

Esta es la segunda muestra de carácter nacional a la que acude en menos de un mes Dolores Guerrero, tras haber sido elegida también para estar presente en el segundo certamen Los Socios en su Centenario que fue clausurado en Madrid el 30 de abril convocado igualmente por la Asociación Española de Pintores y Escultores. La última vez que la pintora había expuesto en la capital fue en la Casa de Galicia de Madrid aunque con anterioridad lo había hecho en la Galería de Arte Fauna's, situada también en el distrito del Retiro, tristemente ya desaparecida. Su propietaria, Pilar Rodríguez Soto, era de origen gallego y falleció muy recientemente.

La galerista de Fauna's estaba considerada un mecenas entre los artistas pero tras la muerte de su esposo al parecer habría entrado en una fase que no logró superar del todo. Entre otras figuras relevantes, Soto protegió y cuidó al pintor Tino Grandío (Guntín, 1925-Lugo, 1977) hasta que éste abandonó Madrid, según contaba aquélla y relata Guerrero, con quien mantenía lazos de amistad. «Pilar era una especie de «Madre Coraje» -personaje creado para el teatro por Bertolt Brecht-, una persona muy cariñosa y gran apasionada por la obra de Grandío, al que ayudó cuando apenas tenía para comer y al que defendía siempre a capa y espada», asevera la pintora gallega.

Incursión en la escultura

Se puede afirmar sin temor a equivocación que el artista lo es en más de una faceta, aunque las circunstancias quizá no le permitan expresarlo. Después de un trecho de silencio, la pintora lucense ha decidido volver a prodigarse en su actividad principal si bien Guerrero ha tenido tiempo para hacer incursiones en el mundo de la escultura. Optó por el acero cortén (un material que adquiere unas características singulares al oxidarse) para emprender su primera obra en el arte de modelar. Ya tiene forma y puede presentarse por su nombre: «Abrazos», en una clara alusión a la fraternidad.