La lluvia y el cambio brusco de los termómetros desconciertan a los veraneantes
13 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.¿Pantalón largo o bañador? ¿Paraguas o sombrilla? Cualquiera de estas dos preguntas puede pasar cada día por la cabeza de los que disfrutan este mes de agosto en Galicia. Tardes de sol intenso con playas abarrotadas en las que no hay donde colocar una toalla son una anécdota en un mes de agosto en el que ganan, por goleada, las nubes y los días que reproducen en menos de doce horas las cuatro estaciones del año. Pero nadie tiene respuesta que dar a esas cuestiones.
«Podemos falar do tempo, pero non gobernalo». Esa es la explicación que ofrece el presidente de la Confederación de Empresarios de Hostelería de Galicia, Juan Silva, ante las condiciones meteorológicas que están haciendo de este mes de agosto uno de los peores de los últimos años para el sector hostelero. Los turistas continúan viniendo a Galicia, pero la falta de sol y la escasa alegría que registran este año los bolsillos no ayudan a favorecer el consumo. Algo parecido ocurrió ya en julio.
Las temperaturas medias que registran estos días en las principales estaciones de MeteoGalicia muestran cómo esta semana es una de las más frías de todo el verano en la mayor parte de las ciudades gallegas.
En urbes como A Coruña, Santiago, Vigo o Lugo el mes de agosto parece haberse metido en la piel de junio, ya que la temperatura media registrada ronda los veinte grados, una marca más propia de ese mes. En Ourense, el cambio de temperatura con relación a lo que acostumbra a ser habitual en agosto es mayor. Los termómetros están marcando unos 25 grados, cinco menos de lo que es común. El único dato que no encaja a la hora de confundir agosto con junio es el momento en el que comienza a ponerse el sol. Los días empiezan ya a acortarse y son mucho más pequeños que en junio.
Pero igual que esta semana en algunos puntos de Galicia, como en la Costa da Morte, ya han tenido que sacarse del armario los abrigos o los jerseis de manga larga, el chubasquero se ha convertido este verano en algo omnipresente en el vestuario de los gallegos. Los días de lluvia registrados durante las primeras once jornadas de agosto son muchos más de los que hubo hace doce meses, tal y como muestran los datos de MeteoGalicia. La ciudad que se lleva la palma durante agosto es Santiago, donde el paraguas forma parte ya de la decoración urbana de la urbe, al tener únicamente cuatro días secos. Por algo dicen que la lluvia en Compostela es arte.
Turismo de playa
Pero el tiempo propio de una época primaveral no influye por igual en el sector hostelero de las distintas ciudades gallegas. El responsable de la Confederación de Empresarios de Hostelería explica que «o mal tempo preocupa, sobre todo, nas zonas de praia. Nas cidades do interior non existe moito problema, porque o tipo de turismo que vai é outro».
Aunque a los más osados poco les importa que la arena esté mojada todavía por la lluvia para plantarse en medio de algún arenal y aprovechar cualquier rayo de sol. Incluso hay quien hace cortavientos con toallas para aguantar en la arena. Pero, con todo, este agosto es un mal mes para los que viven de los calores de esta época.
El mal tiempo estropea también el aperitivo previo a la cena de los que ya han estado de vacaciones o de los que todavía no las han cogido. Las tardes de calor animan a ir a tomar unas cañas al salir del trabajo, pero las bajas temperaturas invitan a ir al sofá para ver la última serie que echan en la tele. Las costumbres del invierno o la primavera también comienzan a imponerse.