Veinte razones para ser solidario

En el mercadillo instalado en el fondo de la plaza Mayor, una veintena de asociaciones de discapacitados muestran a los viandantes su labor y los objetos que elaboran


Es como una invitación a ponerse en su lugar. Los que pasean estos días por el fondo de la plaza Mayor pueden encontrarse con reacciones como éstas por parte de alguna de las personas que visita el mercadillo solidario que desde ayer y hasta mañana está abierto en dicho lugar. Y es que bajo una carpa han instalado sus pequeños puestos una veintena de asociaciones lucenses que trabajan con distintos colectivos de discapacitados. Desde los que padecen daño cerebral, hasta los enfermos mentales, pasando por los disminuidos físicos, las personas sordas, los enfermos renales, los afectados de alzhéimer, los que padecen esclerosis múltiple, las personas con fibromialgia o los que tienen síndrome de Down..., todos ellos han acudido a esta cita para mostrar su labor a la sociedad en general y para hacernos ver que, aún siendo distintos, son iguales y con los mismos derechos.

Ya sea a través de folletos, de dípticos o de revistas, cada entidad brinda información a todos los que se acerquen al mercadillo. Es este trabajo de concienciación una de las finalidades de esta actividad, ya desarrollada en ocasiones anteriores, pero no con la misma respuesta por parte de la ciudadanía, ya que tenía lugar en alguno de los centros sociales de la ciudad, a donde no acudía tanta gente como la que transita a diario por una plaza tan céntrica como es la que alberga este mercadillo solidario.

Que esta experiencia está resultando muy positiva es una opinión prácticamente generalizada entre las asociaciones presentes en el mercadillo, más que nada porque aquí pueden ver y ser vistas y aunque solamente sea por la curiosidad, son muchas las personas que se acercan a las mesas de cada entidad para preguntar y en el mejor de los casos también para adquirir alguno de los objetos que elaboran los propios miembros de las asociaciones.

Y es que no hay que olvidar que estamos en unas fechas propicias para el consumismo y la compra de regalos y este mercadillo puede ser un buen lugar para hacerlo, con el aliciente de que, además, estás contribuyendo a una buena causa. Entre el surtido de pequeños objetos que se pueden adquirir hay velas de todas las formas y colores, bisutería y joyas de todo tipo, una gran variedad de complementos, como broches o prendedores, hechos con tejidos muy coloristas, artículos de papelería, artesanía y marroquinería. Se trata de objetos hechos en los talleres o en los locales de las asociaciones y también en los cursos de formación ocupacional que realizan las personas con discapacidad que forman parte de estas entidades.

Ancianos del Mundo, Manos Unidas, Alufi, Alucem, Down Lugo, Adace, Alume, Aspnais, Auxilia, Fademga, Cogami, Afalu, Anade, Alusor, Alcer, Raiolas, Once, Centro San Vicente y el Colectivo Adiante Xa están haciendo de este mercadillo una puerta abierta a la solidaridad y a descubrir que los discapacitados también son capaces de hacer cosas, como escribir cuentos que después se editan en un libro; recoger en una exposición de fotos la realidad de su vida cotidiana; tener su propia muestra de teatro y organizar jornadas para profundizar en sus patologías.

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