Juzgado por dejar morir a un perro al que luego se comieron otros canes: «Empezó a pegarles de madrugada, para que no lo viéramos»

André Siso Zapata
André S. Zapata LUGO / LA VOZ

LÁNCARA

El lancarés denunciado por maltrato animal, en el juzgado de lo penal número 2 de Lugo.
El lancarés denunciado por maltrato animal, en el juzgado de lo penal número 2 de Lugo. a. siso

Un vecino de Láncara se enfrenta a dos años de cárcel por maltrato animal. Negó los hechos y justificó la denuncia en la mala relación que tenía con los vecinos

04 mar 2022 . Actualizado a las 15:48 h.

Más de una veintena de personas se congregaron este jueves frente a las puertas de la sala del juzgado de lo penal número 1 de Lugo. El reloj marcaba las 12.00 horas cuando la funcionaria comenzó a llamar a los implicados en un juicio en el que se acusa a un hombre de Láncara de dejar morir de hambre y de sed a sus perros

En el escrito de la fiscal, se dice que el procesado maltrató a los canes, a los que propinaba golpes con varas de madera y de metal, y los rociaba con una manguera de agua a presión. Dejó de suministrar agua y comida a los ocho perros que en ese momento convivían con él. Uno de los perros murió y fue devorado parcialmente por los demás canes, refleja la Fiscalía en su escrito de acusación. La Fiscalía dice que el hombre se marchó de viaje a Madrid durante dos semanas, y que solo le pidió a un conocido que fuese a alimentar a los animales cuando «tuvo noticia de que la Guardia Civil acudiría a su domicilio». Se piden dos años de cárcel para el lancarés.

Los perros estaban bien atendidos, según el acusado

C. A. L., vecino de la localidad lucense, negó tajantemente ante el juez que hubiese maltratado de alguna forma a los perros que tenía en su propiedad en aquellos años. De hecho, explicó que «los tenía atendidos», y que gozaban de mucha libertad en una finca de 4.000 metros cuadrados. El acusado declaró ante el juez que, en el momento en el que fue denunciado, tenía diez perros en su poder. 

La denunciante es una joven que fue vecina del acusado durante al menos un año, y que lo conoció en un bar de Láncara. Tras unos meses de convivencia, en los que la relación era buena, ella empezó a observar «cómo maltrataba brutalmente a los perros» desde su ventana, desde donde se veía el patio de la vivienda del acusado.

La relación entre ambos fue empeorando por los reproches que ella le hacía con respecto a la forma en la que trataba a sus animales. En sede judicial, la denunciante llegó a decir que tenía «alrededor de 30 perros» y no diez, como sostuvo el acusado. Ambos coincidieron, eso sí, en que la chica negoció con él para que le diese tres canes. Ella se dedicó a llevarlos al veterinario para comprobar su estado de salud. 

La joven que denunció lo hizo a través de una asociación animalista, no de forma individual. A pesar de que conocía este supuesto maltrato desde el año 2017, la Guardia Civil le «recomendó no denunciar de forma personal, sino a través de la asociación», según dijo en el juicio, lo que provocó que esperase para formular la denuncia hasta el año 2019.

«Vi como tiraba los cadáveres de mis gatos a su finca para que se los comieran los perros»

La joven explicó que «dos de mis gatos aparecieron muertos, y vi como se los tiraba desde la calle a los perros para que se comieran los cadáveres». Además, explicó que el acusado «empezó a pegarles a los perros con un barra de hierro de madrugada cuando le amenazamos con denunciarle, pensando que así no nos daríamos cuenta». 

La noticia del fallecimiento de uno de los animales fue el detonante. Un conocido de la promotora de la denuncia fue quien la avisó, diciendo que los demás perros, famélicos, se estaban comiendo los restos de su compañero famélico. La Guardia Civil acudió al lugar tras el aviso, al igual que la Consellería de Medio Rural.

El estado de la finca era «deplorable», según los informes de los peritos. Estaba lleno de excrementos, y los animales se peleaban por la poca comida que tenían. Varios de ellos estaban en los huesos, desnutridos. Sobre todo una perra, que le fue entregada a la promotora de la denuncia. 

El acusado, por su parte, explicó que la denuncia «era un complot de la vecina, porque no le quise prestar mil euros que me había pedido». Varios testigos, además, acusaron al hombre de jactarse de «poseer armas de fuego en su casa» y de «amenazar verbalmente a varios vecinos». 

Los perros de la polémica finca de Láncara, llevados a una clínica por orden judicial

La Voz

Siete perros de una finca de propiedad particular situada en el municipio de Láncara fueron llevados ayer por la tarde a una clínica veterinaria de Outeiro de Rei en cumplimiento de una orden judicial. La resolución, dictada por un juzgado de la capital de la provincia, llegó tras varios días en los que la situación de los animales, pertenecientes al mismo dueño, había desatado polémicas por las condiciones en que se encontraban.

Al lugar se desplazó personal de la Consellería de Medio Ambiente y del Seprona así como el alcalde, Darío Piñeiro. No obstante, su presencia no significó la inmediata retirada de los animales, puesto que se carecía de permiso para entrar en el recinto. Se contactó con el dueño de la propiedad, que se encontraba fuera del municipio pero que se desplazó al lugar y facilitó la operación.

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