Monseiro tiene un museo único al aire libre

Fermín Díaz es el creador de siete murales en esta aldea de Láncara y, recientemente, terminó el último

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Monseiro tiene un museo único al aire libre Fermín Díaz, emigrante, profesor jubilado y amante de la pintura es el creador de siete murales en esta aldea de Láncara y, recientemente, terminó el último.

Sarria / La Voz

Fermín Díaz Losada nació en Sarria y emigró después de hacer la mili a Barcelona y suyo es el mérito de poner Monseiro en el mapa de muchas personas que no conocían esta aldea de Láncara. Se licenció en Historia Contemporánea y, después, opositó y ejerció como profesor de primaria y secundaria hasta que se jubiló. Hace más de 30 años empezó una labor que define como «paciente y benedictina». En total, pintó siete murales en Monseiro, (Láncara). El último, a los pies de la iglesia y como homenaje al párroco, lo terminó este verano. En él, el cura guía a sus feligreses hacia su iglesia y, en el rebaño, aparecen tres ovejas negras. En la parte inferior decidió pintar una calavera acompañada de una cita de Miguel de Unamuno y otra del padre de la química moderna, Lavoisier. También se recoge la canción de los ritos funerarios, ya que todo el mural es una profunda reflexión sobre la vida y la muerte, en todo su esplendor. Terminados los trabajos en la iglesia, Fermín da por terminado su trabajo en Monseiro y confía en que sus pinturas perduren en el tiempo y puedan aprovecharse pedagógicamente hablando.

En las paredes de las casas de Monseiro se puede aprender mucho de la vida. Historia y tradición se funden con sus colores. Mujeres bailando muñeira, la Santa Compaña y la recogida de la mies se representan en los murales creados por el artista.

La conservación anual

Finxo es el nombre artístico de este sarriano que decidió compartir su pasión por el arte con el mundo. A pesar de su iniciativa personal y de que los murales son accesibles para visitantes y peregrinos, Fermín no recibe ayudas para conservar sus obras. Anualmente, les aplica dos capas de barniz para protegerlos frente al sol, frío y cambios de temperatura.

«En Monseiro hay una pequeña clase de historia sobre las tradiciones y la cultura de Galicia que podría aprovecharse», explica Finxo. Aunque parezca difícil de creer, este sarriano dice que los murales son fruto de su afición, algo a mayores de lo que es su vida. En todos hay un personaje que recuerda al autor y en el que se ve reflejado.

El año pasado un carballo ardió en una curva de la carretera que une Vilouzán y Monseiro. Finxo pasó por la curva en la que se desató el fuego durante uno de sus paseos y, la forma que le quedó al árbol lo inspiró a hacer una pintura que se podría calificar como terrorífica y que, dice, los vecinos han bautizado como «a curva do inferno».

Monseiro está lleno de obras de Finxo. Rosalía de Castro aparece en uno de los murales, cubierta con un manto de rosas y señalando a una madre con su niño. La mujer despide a un navío que parte. Refleja la emigración gallega y es el espejo de miles de familias que se separaron para intentar conseguir un trabajo al otro lado del mundo.

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