Blonda de Aquitania, la élite de las vacas francesas que se cría en Guitiriz

Una explotación de Labrada vende reses de alta genética por toda España

Daniel Otero cría sus vacas en la parroquia guitiricense de Labrada
Daniel Otero cría sus vacas en la parroquia guitiricense de Labrada

guitiriz / la voz

Una explotación ganadera de Guitiriz que cría reses cuyo destino son negocios similares de toda España y que empieza a recibir encargos del extranjero. Una ganadería de la parroquia de Labrada realiza esa actividad, que tiene entre sus rasgos destacados el empleo de reses de la raza Blonda de Aquitania, cuyo nombre se debe a una región del sur de Francia.

Daniel Otero, responsable de la explotación guitiricense, tomó la decisión de contar solo con vacas de esa raza hace varios años. Tuvo que realizar un vaciado sanitario en su ganadería, y cuando reanudó la actividad, dio esa nueva orientación. Ya conocía entonces la raza y las características de esos animales: recuerda que ya las utilizaba para cruzar con otras razas de carne -rubia gallega o asturiana de los valles, comenta- y que los resultados eran satisfactorios.

La configuración y el peso que alcanzaban los animales tras el cruce con esas razas eran del agrado en la explotación. Al retomar la actividad ya sabía, pues, los resultados que podría lograr; lo que hizo fue dedicar las vacas a producir reses cuya genética es la mejor carta de presentación. La salida en el mercado está asegurada, comenta Otero, que sitúa en los 2.000 euros el precio medio aproximado de cada res. El interés es tal que a las explotaciones de España que adquieren animales se les unen ganaderos de Francia y de Bélgica.

Terneras y terneros se marchan de la explotación con varios meses, cuando se destetan. El número de ejemplares varía a lo largo del año, como reconoce el responsable de la explotación, que apunta que la fertilidad de las vacas no se mantiene exactamente uniforme. La ganadería dispone de 50 hectáreas de terreno, y el pastoreo es el principal régimen en que viven los animales. Otero tiene además fincas, con tres hectáreas de extensión, dedicadas al cultivo de maíz: así obtiene cereal para usar en silo, mezclado con el de hierba, en invierno, en la alimentación de las reses.

La explotación tiene toros. Uno fue comprado hace años, vendido luego y recomprado con otros ganaderos. A ese, del que Otero es copropietario, se le suma otro, hijo de una vaca de la explotación que ha logrado importantes premios en ferias. Hubo además otro, importado de Francia y fallecido en la explotación. Un toro de calidad, explica este ganadero, cuesta como mínimo 5.000 euros. La Blonda de Aquitania goza de gran prestigio al otro lado de los Pirineos, recalca Otero. «Esta raza é en Francia a número un. Aquí cústalle entrar, pero xa se empeza a criar», comenta este propietario.

Animales preñados con embriones propios

En la explotación hay vacas preñadas con embriones propios, que salieron de una res premiada en certámenes del sector. Otero afirma que explotaciones de España e incluso una de Francia le han hecho encargos. Cada embrión se vende a 700 euros, y la consecuencia, agrega, es que así una vaca tiene varios terneros al año. La raza Blonda de Aquitana, subraya Otero, se adapta bien al clima del noroeste de la Terra Chá, y una alimentación basada en el pastoreo resulta básica.

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