Hace 25 años, el Concello de Guitiriz soñaba con la reapertura del balneario

El Ayuntamiento veía en el termalismo uno de los pilares del desarrollo


GUITIRIZ / la voz

Guitiriz se ganó el siglo pasado su condición de Carlsbad gallego. Las aguas mineromedicinales de la fuente de San Xoán, declaradas de utilidad pública, hicieron de la localidad un lugar de descanso y de veraneo para quienes aprovechaban el ocio para tratamientos de mejora de la salud. Sin embargo, el perfil de Guitiriz como villa termal ha tenido paréntesis, como si las aguas termales fuesen un Guadiana a veces oculto.

Hace 25 años, el balneario, que además de negocio es un emblema y hasta un motivo de orgullo para los vecinos, llevaba más de una década cerrado, y su reapertura se convertía en una mezcla de necesidad y de ilusión. Así las cosas, no sorprendía que la futura alcaldesa, la popular María José Vázquez, anunciase, días antes de tomar posesión, que el balneario y el polígono industrial -situado junto a la carretera N-VI, cerca del límite con la provincia de A Coruña- deberían ser los dos principales polos de desarrollo del municipio.

El pesar por el cierre del establecimiento termal excedía los límites municipales. En una visita a Guitiriz efectuada el 3 de mayo de 1995, el presidente Manuel Fraga había confesado que le gustaría ver reabierto el balneario aunque había admitido que la decisión no formaba parte de las competencias del gobierno autonómico. El alcalde que aquel año dejó la presidencia de la corporación, Francisco Fernández Santiso, había realizado intentos por lograr la implicación de capital privado, pero sus esfuerzos resultaron infructuosos.

Fue necesario esperar a la siguiente década para ver la reapertura convertida en realidad. Las aguas de la fuente de San Xoán están indicadas para problemas digestivos, urinarios, diabéticos o de obesidad, aunque la nueva etapa del establecimiento se caracterizó por una amplia apuesta. El hotel, con más de cien habitaciones y cuatro estrellas, pasó a contar con un campo de golf y con instalaciones propias de un moderno complejo. La cercanía a Lugo y a A Coruña y el auge del termalismo eran vientos favorables para esa singladura: que Guitiriz acogiese en el 2006 la reunión de la asociación nacional de villas termales parecía demostrar que las aguas, además de curar problemas de salud, mejoraban la situación socioeconómica.

Sin embargo, aparecieron las nubes y la tormenta. El establecimiento presentó concurso de acreedores y en el 2018 entró en liquidación. Para el final de la etapa iniciada en el 2003 aún quedaba un triste epílogo, ya que las instalaciones sufrieron numerosos robos tras quedar inactivas. De todos modos, el futuro inmediato parece encaminado a otro período de funcionamiento, pues el 31 de marzo se anunció que el grupo Oca Hotels había comprado el negocio e invertiría cuatro millones de euros en reformas.

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