En muchas zonas rurales, ya hacen falta más geriatras que pediatras

Personas mayores de Guitiriz y de Xermade piden una atención médica acorde con los criterios de la vejez


VILALBa / LA VOZ

Un baby boom tiene sus consecuencias: hacen falta guarderías, parques, pediatras... Una abundancia de mayores, por su parte, también plantea unas necesidades: hacen falta, por ejemplo, médicos geriatras, especialistas en la atención a una población de edad avanzada. Esa es la campaña que esta semana se ha puesto en marcha en dos muncipios de la comarca chairega, Guitiriz y Xermade, en donde los consejos de mayores de Labrada y de Momán reclaman, con una recogida de firmas, que las zonas rurales cuenten con médicos geriatras.

La idea surgió de Luis Rodríguez Patiño, párroco de Labrada y de Momán y coordinador de la UNED Sénior en la zona. Su teoría es que la abundante población envejecida de muchas zonas rurales no puede ser atendida solo por un médico de cabecera: si la salud de los pequeños es supervisada por pediatras que conocen sus problemas y sus necesidades, la de las personas mayores debe ser vigilada por profesionales especializados en su cuidado.

Pensar en la contratación de más especialistas puede hacer suponer que así aumentará el gasto público. Rodríguez Patiño, en cambio, cree que es una medida que en la práctica implica ahorro. Los geriatras, dice, pueden asesorar a la gente mayor sobre alimentación o sobre otras pautas de conducta: así, con una mejor salud, se logra un menor gasto en medicinas.

La campaña ha tenido un buen arranque, ya que en los primeros días se han logrado unas 300 firmas. Las adhesiones pueden materializarse por Internet, en el portal change.org, y por lo menos continuará hasta el 19 de marzo, fecha elegida para el encuentro anual de los consejos de mayores de Labrada, de Momán, de Xestoso (Monfero) y de Cambás (Aranga).

Ese apoyo popular contrasta, según el sacerdote, con la actitud habitual de las administraciones públicas, que no ve sensibles a esta situación. Por un lado, dice, se suprimen plazas de atención médica, lo que supone un problema para gente mayor. Por otro, se proyectan medidas que en la práctica, explica, no son realmente una solución: la atención a la gente mayor no debe consistir en la construcción de grandes complejos geriátricos, que obligan a la tercera edad a dejar sus lugares de residencia, sino en la puesta en marcha de servicios en el entorno donde viven.

Con ese sistema se facililitaría que la gente de edad avanzada siguiese viviendo en sus casas, afirma Patiño. Los que les facilitasen esos servicios podrían cobrar algo por ello, con lo que se favorecería indirectamente, opina el sacerdote, que en las zonas rurales quedase también población que no fuese mayor.

En centros como la UNED Sénior, a cuyas sedes de Momán y de Guitiriz acuden decenas de personas mayores de la zona, el envejecimiento activo es una de las asignaturas que se ofrece a los alumnos. Falta que lo aprendido en las aulas pueda ser aplicado en la vida cotidiana.

La iniciativa ha logrado varios centenares de firmas en sus primeros días

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