Síndrome de Noé: un hombre de Friol cede más de 40 perros que tenía hacinados en casa

María Guntín
María Guntín LUGO / LA VOZ

FRIOL

Perros que vivían hacinados en Santiago y ahora están en Xermade
Perros que vivían hacinados en Santiago y ahora están en Xermade

Proliferan los casos de personas que acumulan un gran número de animales, sin proporcionarles los cuidados necesarios

23 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Proliferan los casos de hacinamiento de perros y algunas protectoras aseguran que el coronavirus ha propiciado que un porcentaje importante de la población haya desarrollado lo que se conoce como Síndrome de Noé. Se trata de un trastorno mental que hace que la persona que lo padece acumule un gran número de animales en casa y no pueda proporcionarles los cuidados necesarios. Los enfermos, dicen los expertos, no se percatan de las condiciones en las que viven y son generalmente de un nivel económico medio o bajo. En Barcelona, por ejemplo, hay un protocolo de actuación para las personas con Síndrome de Noé, algo que no ocurre en ningún ayuntamiento de Lugo.

Este miércoles, un hombre residente en Friol cedió más de 40 canes con los que convivía. Algunos de ellos ingresaron en la clínica veterinaria de la localidad, desde donde aseguran que están en buen estado de salud. La denuncia de los vecinos propició una intervención de las autoridades. «Se van a retirar paulatinamente, ahora ya tenemos cuatro. Los iremos esterilizando y tratando a todos», explican desde la Clínica Veterinaria Friol, que abrirá pronto un centro de recogida.

Otro ejemplo de hacinamiento de animales es el caso de los más de 70 perros encontrados hace ya más de un año en una casa de la Avenida de Madrid, en la ciudad de Lugo. Aunque la Policía Local acudió a la vivienda, unos meses después, la situación seguía siendo deplorable y la protectora de animales lucense retiró de nuevo una treintena de perros del lugar. La situación, relataron los vecinos, se repetía desde hacía años. Sin embargo, el panorama de propietario y canes se prolongó por falta de personas que diesen la voz de alarma.