VILALBA / LA VOZ

Siete habitaciones, todas dobles, con una superficie más o menos similar y repartidas en dos de las tres plantas del edificio. Un salón en el que hay hasta un piano. Un balcón en la fachada principal en el que se conserva la forja tradicional y que ofrece vistas a la plaza de Andón Ferreiro... Son detalles que se pueden ver en la Casa da Galbana, establecimiento que se inaugura este lunes en Friol, con la consideración de hotel cultural, tras la restauración de la vivienda que le da nombre.

La apertura coincide con unas circunstancias marcadas por la situación sanitaria. Pandemia, covid-19 y coronavirus se han incorporado al lenguaje diario, aunque un recorrido por el edificio, con instalaciones repartidas entre la planta baja y los dos pisos, es ante todo una invitación al relax y a fijarse en los detalles que se aprecian en las distintas salas. «Coincidiu así», dice Marta Arias, una de las caras visibles del proyecto, con más ilusión ante esta nueva etapa que temores por el contexto actual.

El nombre del establecimiento es el mismo con el que era y es conocida la casa. La superficie total es de unos 150 metros cuadrados por planta, aunque en el bajo hay una parte reservada para vivienda de los promotores. La decoración de las escaleras, de los pasillos y de las habitaciones es variada, pues se puede ver tanto una lámina de Lamazares como dibujos de rincones de la zona vieja de Ribadeo.

Se pretendió utilizar todo lo que había en la casa —que lleva unos 20 años deshabitada, explica Marta Arias—, aunque dando un toque personal y diferente a las distintas estancias. «Buscouse facer algo orixinal, con gusto, aproveitando cousas de antes e empregando outras novas», afirma. La división interior se ha procurado respetar al máximo, y solo se ha alterado por el cambio de uso que supone pasar de una vivienda a un hotel.

Las reservas pueden activarse ya, como apunta Arias. Los que lleguen comprobarán que los desayunos se sirven en el salón de la planta baja, visible desde la zona instalada como recepción. La primera comida del día será la única que se ofrezca en un hotel en el que la etiqueta de cultural no parece quedarse en la categoría oficial. Marta Arias subraya que se prevé la celebración de actividades con un variado abanico. Pequeños conciertos, presentaciones o exposiciones podrán tener cabida en un establecimiento en el que el arte ocupa un espacio perfectamente visible: al salir hacia el patio interior, en el que se han instalado mesas y sillas como en una terraza, se observa que una de las paredes está decorada con un mural.

La pared situada enfrente tiene menos dimensión artística, pero sí un claro perfil de apuesta por un calor tradicional: la leña apilada parece asegurar una estancia confortable a los huéspedes. Al fondo, la construcción antaño destinada a conejos y a gallinas se ha convertido en una sala que se prevé dedicar a actividades culturales. Cuando empiecen a organizarse esas iniciativas, se prevé contratar un servicio de cáterin, explica Arias.

«Sempre quixen vir a Friol», proclama Arias sobre su intención de regresar a su lugar de origen. «Xurdiu así», dice sobre el momento en que ella, bióloga, da el salto a la hostelería.

«Friol é acolledor e pode dar moito de si»

Es fácil relacionar Friol con la actividad agrícola y ganadera y con ferias y fiestas arraigadas (la del pan de Ousá y del queso) o de creación reciente (el Friulio). Menos habitual resulta, quizá, vincularlo con el Camino de Santiago, aunque puede hacerse sin ningún temor al fallo: por el municipio pasa el Camino Norte, cuyo número de peregrinos ha crecido en los últimos tiempos, hasta el punto de que Friol no ha quedado fuera de la apertura de albergues privados, que se dio en años pasados.

«Friol é acolledor e pode dar moito de si», comenta Marta Arias, convencida de que el Camino Norte es uno de los alicientes del municipio. «Friol ten sitios bonitos que non se coñecen, está pouco valorado», dice. De todos modos, considera que la tendencia está cambiando. «É cuestión de tirar todos para adiante e de facer rexurdir Friol», opinó. En su caso y en el de su familia, admitió, pesaron más las ganas que los miedos. «Hai que adaptarse, non se para o mundo», explica sobre esta nueva etapa.

El turismo necesita servicios, considera el alcalde

El Camino Norte, el paseo fluvial del Narla o la fortaleza de San Paio de Narla son algunos alicientes de Friol. El alcalde del municipio, José Ángel Santos, considera que esos recursos se aprovecharán mejor si el municipio dispone de oferta hostelera. El hotel se suma a un sector en el que hay ya alguna casa de turismo rural. El proyecto con el que la Casa da Galbana se ha restaurado para convertirse en hotel ha tenido subvención del GDR.

Vive Camino

Toda la información sobre el Camino de Santiago en Vive Camino

Votación
4 votos
Comentarios

Así es la Casa da Galbana, el hotel cultural que abre en Friol