El día que Friol vistió luto como Vigo

Hace una década, cuatro jóvenes del municipio perdieron la vida al salirse de la vía y chocar contra un árbol el coche en el que regresaban tras estar de marcha en Melide. Fue hace 10 años


Lugo / La Voz

La mañana del 22 de marzo del 2009 quedará grabada a fuego en la memoria colectiva de Friol. El municipio despertaba con la noticia de una tragedia que vistió de luto la comarca: cuatro jóvenes de la zona habían muerto en un accidente de tráfico y otro muchacho, el conductor, había resultado herido. La tragedia ocurrida estos días en Vigo, que acabó con la vida de tres jóvenes en un accidente en la AP-9, ha reavivado los recuerdos de lo ocurrido en Friol hace ahora una década.

Cinco vecinos y amigos de Friol, de entre 27 y 30 años de edad, volvían a casa en la madrugada de un sábado tras disfrutar de una noche de marcha en Melide, donde habían celebrado el cumpleaños de uno de ellos. Sus vidas y las de sus familias quedaron truncadas para siempre en una curva de la parroquia de Brañas, en Toques, poco después de las siete de la mañana. El vehículo en el que viajaban, un BMW recién estrenado, se salió de la calzada e impactó de forma muy violenta contra un árbol, quedando reducido a un amasijo de hierros. Su lateral derecho y el techo quedaron prácticamente aplastados.

Jóvenes de entre 27 y 30 años

Fallecieron José Ramón Serén Loureiro, que tenía entonces 29 años; Javier Darriba Arias, de 27; José Manuel Rebolo Baamonde, de 25; y José Ángel Serén López, de 28. El conductor, José Antonio Abeledo Gallego, de 29, resultó herido. Los cinco eran de distintos lugares de Friol y, además de vecinos, eran «como irmáns», amigos desde la infancia, según explicaban sus allegados en los días posteriores al accidente. Los cinco habían salido de marcha juntos muchas veces, tenían trabajo y colaboraban activamente en distintos eventos del municipio.

Aunque en un primer momento se pensó en el exceso de velocidad como causa del grave siniestro, el conductor lo desmentía pocos días después: «Fomos cear a Melide para celebrar o cumpreanos de José Ángel, e apenas bebín, tomei moi pouco en toda a noite. Eu estaba perfectamente para conducir, e xa se comprobará nas análises de sangue. Perdín o control do coche porque pisamos sobre gravilla solta, derrapou e xa non o puiden controlar. Fóiseme á cuneta e intentei volvelo á estrada, pero chocamos contra a árbore... e aí acabou todo», declaraba entonces.

Cuatro años después del accidente, a principios del 2013, el caso se daba por cerrado definitivamente dejando el siniestro sin culpables. El conductor, por tanto, no tuvo responsabilidad penal y no fue objeto de ningún juicio. Ni siquiera encontraron motivos para retirarle el carné de conducir.

No hubo delito

Aunque el terrible siniestro supuso la apertura de diligencias judiciales, la investigación concluyó que el comportamiento del conductor no fue reprochable penalmente. Su conducta no fue constitutiva de delito porque la velocidad a la que circulaba por la carretera de Toques no fue considerada como excesiva y, además, porque la tasa de alcohol no llegaba al nivel para considerarla una infracción penal. La existencia de gravilla en la calzada fue una de las posibles causas del descontrol del vehículo.

en portada

El grave accidente de Toques y el posterior entierro en Friol fueron noticias de portada en La Voz de Galicia durante varios días. El suceso conmocionó a toda la comarca.

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