La resina extraída en 5.000 pinos puede generar cada año 15.000 euros brutos

La asociación Arega, que aglutina a estos profesionales controla actividad en Friol, Castroverde y O Courel


lugo / la voz

Europa solamente produce el 10% de la resina que consume y Galicia podría ser un potencial con sus 270.000 hectáreas de pino adulto, según aseguró el presidente de Arega, la asociación que aglutina a quienes desempeñan esta actividad, José Antonio Rodríguez Puga. Los socios de esta organización están trabajan en más de diez montes diferentes, varios en la provincia. Este resinero, uno de los tres que tiene la titulación en Galicia que lo capacita oficialmente para realizar las extracciones en los pinos, se encarga del trabajo en un bosque con 5.000 pies de un particular, en Friol. También puso en marcha otro aprovechamiento en el mismo municipio en una superficie propiedad de una comunidad de montes. Según señaló maneja otras posibilidades en la sierra de O Courel.

Una superficie similar a la que trabaja el presidente de Arega en Friol reportaría unos ingresos brutos de 15.000 euros. La empresa segoviana que recoge la resina en Galicia está pagando a 1 euro o 1,20 euros el kilo. Cada pie genera 3 litros de este líquido pegajoso y con numerosas aplicaciones en cosmética y en la industria de pinturas, cada temporada. De este dinero, el 10% está estipulado que sea para el propietario de la superficie conveniada.

Cinco mil pies es, según diferentes estudios, lo que puede trabajar un hombre solo, siguiendo las pautas de colocación, que suponen la limpieza de la corteza, los cortes ascendentes cada 12 días, con el cambio de las picas de sitio y el vaciado de los calderos, cada cinco movimientos.

El futuro, en el cooperativismo

Rodríguez Puga, que también puso en marcha la extracción en el monte comunal de la parroquia de Carballo, en Friol, que en estos momentos está con una actividad muy reducida, aseguró que habían creado la asociación sin ánimo de lucro, con la finalidad de avanzar en el cooperativismo. Los resineros, según dijo, se están encontrando con muchos problemas para conseguir convenios con los propietarios de los montes, que son reacios a iniciar este uso como complementario a la explotación forestal. En esta tarea, según José Antonio Martínez Puga, no cuentan con la colaboración de la administración, pese a que, según dijo, sus responsables son conscientes de los puestos de trabajo que podría generar. Echó las cuentas en función de las 270.000 hectáreas de pino adulto de Galicia y de que una persona es capaz de trabajar 5.000 pies. «Da para crear muchos empleos en Galicia», dijo.

Según el presidente de Arega, las trabas para la explotación de este recurso forestal no proceden solo de la administración, sino que también las están encontrando en los maderistas y en algunos ingenieros que «no dejan tirar hacia adelante», según señaló. Según su versión, lo hacen por desconocimiento de lo que supone la extracción de resina. Insistió en que si lo hace un profesional, que controla el proceso, la madera no sufrirá y se podrá vender sin ningún problema.

Los resineros están encontrando oposición en maderistas y administración

Una persona es capaz de trabajar sola 5.000 pies, aunque es una actividad muy dura

Cursos para enseñar destrezas para trabajar en los montes

La USC se está planteando la posibilidad de organizar cursos para enseñar a resinar a todas aquellas personas que quieran aprender este oficio, según señalaron fuentes de la Politécnica. De momento, las posibilidades de empleo por cuenta ajena no parecen excesivas, en función de la escasez de contratos que están firmando los profesionales con las comunidades de montes o con los propietarios individuales. Según el presidente de Arega están trabajando en algo más de una decena de iniciativas en toda Galicia.

Esta actividad se plantea también como complemento de la actividad agraria, que reportaría ingresos extras a los propietarios de los montes.

La empresa con sede en Segovia, Resinas Naturales, según fuentes del sector, está deseando introducirse en Galicia por el potencial de sus pinares como consecuencia del clima. Da todo tipo de facilidades.

José Antonio Rodríguez Puga destacó la labor de limpieza y de conservación de los montes que desarrollan los resineros. En muchos contratos con los propietarios vinculan su duración a labores de desbroce y de podas para la prevención de incendios.

«Nosotros limpiamos el monte -señaló- estamos todos los días en él, sábados, domingos y festivos, somos los verdaderos vigilantes y nuestra presencia persuade a quienes pretenden prender fuego». «A lo mejor -añadió- esto es lo que no interesa».

La actividad en Galicia se encuentra con un problema, la falta de normativa sobre este tipo de actividad lo que, según algunos expertos, supone que recalen en los montes quienes no controlan la resinación y pueden causar daño no solo a los árboles, sino también a la profesión.

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La resina extraída en 5.000 pinos puede generar cada año 15.000 euros brutos