«Sen as vacas é difícil vivir, porque non fixen outra cousa na vida»

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS VILALBA / LA VOZ

COSPEITO

José Pereda, con vacas frisonas que aún conserva en su explotación
José Pereda, con vacas frisonas que aún conserva en su explotación PALACIOS

Un ganadero de Cospeito, pionero en ecológico, mantendrá la explotación tras haber decidido venderla

07 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

José Pereda, ganadero de Veiga de Pomar (Cospeito), fue pionero en la transformación de su ganadería. Dio el paso del modo convencional al ecológico hace unos 20 años, cuando las reticencias de productores y de consumidores eran mucho mayores. No podría pensarse que lo hacía sin conocer el sector ganadero, pues se había criado en él.

Más bien debería decirse que la ganadería es su mundo. Trabajó unos meses en una empresa de Lugo, pero acabó volviendo y encargándose de la explotación familiar. Hace meses, anunció que la vendía, pero los caminos seguidos han sido otros. Aunque no le han faltado ofertas de compra, sus planes pasan por la continuidad, hasta el punto de que prevé incorporar otros animales. No serán vacas frisonas, como las que tiene ahora, sino de la raza fleckvieh, procedentes de Austria. «Sen as vacas é difícil vivir, porque é o que coñezo, non fixen outra cousa na vida», asegura.

La explotación se ha quedado bajo mínimos, con solo diez vacas, de las que cuatro están en ordeño. Sin embargo, ha mantenido la venta de la leche, con una cantidad -cien litros, que se recogen cada dos días- que, como él explica, difícilmente sería posible si no fuese productor ecológico. Cuando pensó en abandonar la ganadería de leche, también entró en sus planes un posible cambio a la de carne, que finalmente descartó.

Un litro de leche en una explotación ecológica se paga, incluidas primas de calidad, aproximadamente a 0,50 euros. Pereda cree que este no es un mal momento para este tipo de explotaciones, aunque subraya, pensando quizá en los que meditan un cambio de sistema, que los terrenos y su ubicación resultan básicos para el trabajo. «Hai que ter unha zona de pasto cerca, porque non podes levar as vacas por unha estrada», explica.

Ese detalle no supone un problema en su caso, ya que tiene prados al lado de su casa, por lo que las nuevas vacas no supondrán un cambio en el método de trabajo. Lo que sí ha sido un cambio, considera este ganadero, es la mentalidad de los consumidores, tanto en la leche como en otros alimentos. «Hoxe todo o mundo coñece o que é un produto ecolóxico», dice.

Si se cumplen sus previsiones, durante la primavera llegarán las nuevas reses. Las frisonas que ahora están en ordeño seguirán en la explotación mientras conserven la producción de leche. «Teño gana de ver as vacas aquí», reconoce Pereda ante la nueva etapa.

Las cabezas vendrán preparadas para producir con el sistema de la granja

Pereda comprará cuatro vacas, que le traerá de Austria otro ganadero. Una vez en su explotación, podrán incorporarse al ordeño sin demasiados contratiempos, ya que proceden de otra en régimen ecológico y no precisarán un período de transición. Tienen unos dos años y llegarán preñadas, con lo que dentro de varios meses habrá terneros en la explotación. Cada una costará unos 2.200 euros.

Eligió reses fleckvieh porque, dice, es una raza rústica y no prevé que dé problemas de adaptación. Pereda incluso traza algunos planes para más adelante y no descarta comprar más vacas. No necesitará disponer de más terreno, ya que tiene 18 hectáreas: con dos cabezas por hectárea, tope impuesto a una explotación ecológica, puede incorporar después más animales sin problema.