El pastoreo, también una solución en un humedal protegido

El grupo ambientalista Numenius plantea que haya animales cerca de la laguna de Cospeito para controlar la vegetación


VILALBA/ LA VOZ

Cuando se piensa en un humedal como el de Cospeito, cualquier persona mínimamente familiarizada con ese espacio piensa en los distintos grupos de aves que anidan en las distintas estaciones del año. Esa riqueza hace de la laguna un lugar apreciado por los ornitólogos en particular e interesante para los aficionados a la naturaleza en general.

Relacionar ese espacio con el pastoreo puede llevar a algunos a imaginarse una situación de hace décadas, en la que la zona no se había acondicionado para darle su aspecto actual, mucho más acorde con el original. Sin embargo, la posibilidad de que haya ganado -vacuno, bovino o caballar, por ejemplo- es una hipótesis expuesta varias veces y aún considerada válida hoy por sus promotores.

El colectivo Numenius -dedicado al estudio y a la conservación de la biodiversidad en general, con especial atención a las aves de la Terra Chá- asegura que esa iniciativa contribuiría a frenar una situación que define como «recolonización masiva» por la abundancia de especies como el salgueiro o algunas plantas acuáticas, entre las que cita la espadaña.

Óscar Rivas, miembro del citado grupo, manifestó ayer que la laguna soportaba en los últimos tiempos una falta de gestión, que se nota, dijo, en la falta de control de la presencia de algunas especies. Ese crecimiento afecta al humedal, que así, dijo Rivas, pierde biodiversidad. La evolución de la laguna, comentó, «é a que é».

La posibilidad de usar animales que pasten para controlar la vegetación se lleva a cabo en otros humedales. Rivas citó casos como el de Salburua, en Álava, o el de los Aiguamolls, en la comarca gerundense del Ampurdán, en los que se han introducido diversas razas.

La presencia de los animales -en el humedal vasco hay, por ejemplo, ciervos, y en el catalán, caballos- está controlada por los gobiernos autonómicos, que no establecen la presencia de reses con un criterio económico sino con el propósito de mantener la riqueza ambiental del espacio. De todos modos, la situación en la laguna de Cospeito es tal que la introducción de animales no podría llevarse a cabo de manera inmediata si se decidiese aplicar la medida: algunas especies vegetales han crecido tanto que, dijo, primero sería necesario desbrozar con máquinas.

Rivas también explicó que las figuras legales existentes en una terreno -la laguna de Cospeito pertenece a la Zona de Especial Protección de los Valores Naturales Parga-Ladra-Támoga- no tenía por qué suponer un obstáculo para una medida como la que plantea este colectivo, ya que se trataría, dijo, de una actividad supervisada por la administración.

Menos aves invernantes como efecto de unas temperaturas más suaves

En la laguna de Cospeito se nota últimamente una menor presencia de aves invernantes. Las colonias de pato cuchara o de ánade silbón son menos numerosas que hace años, algo que el colectivo Numenius relaciona con los cambios en el clima. Los inviernos del norte de Europa, manifestó Rivas, son ahora menos rigurosos que hace décadas, de modo que algunas especies no se ven obligadas a desplazarse hacia el sur en busca de alimentos.

En estos momentos la situación no se observa solamente en la laguna de Cospeito y en otros humedales chairegos. Así, Rivas desveló ayer que se apreciaba también en la ría de Ribadeo, un lugar que suele albergar numerosas especies y que por esa razón suele ser visitado y estudiado por los ornitólogos.

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