«Son faladorías», se defiende el detenido en Cospeito por robar bragas

El hombre, de 39 años, ni confirma ni niega los hechos


lugo /la voz

Santiago, de 39 años y vecino de la parroquia vilalbesa de Ladra, fue detenido por la Guardia Civil por coacciones. Supuestamente, se dedica a espiar a mujeres de la parroquia de Arcillá (Cospeito) mientras se duchan en sus casas y a robarles las bragas que cuelgan en los tendales. «Son faladorías da xente, que teñen envexa de min. O outro día presentáronse aquí varias mulleres e a Garda Civil. Fun ao cuartel a declarar xunto ao meu avogado e dixéronme que podía marchar», explica este hombre, que ni confirma ni niega los hechos. Trabaja desde hace más de 20 años en explotaciones ganaderas de la zona. «A xente ten envexa de que traballes. Que eu saiba non lle roubei nada a ninguén. Todo o que teño pagueino. Inventan cousas e despois métense en leas», dice mientras asegura que tiene novia.

La propietaria de la explotación donde trabaja el detenido afirma que tuvo constancia de lo ocurrido por una persona de su confianza: «A granxa lévaa o meu fillo, pero esta temporada de atrás estivo ingresado. El foi quen contratou a este home para atender na granxa. Souben que andaba asexando nas mulleres e roubándolles as bragas o martes porque mo dixo unha persoa da miña confianza».

Detenido en Cospeito por espiar a mujeres en la ducha y robarles las bragas del tendal

TANIA TABOADa
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Detenido por espiar a mujeres en la ducha y robarles las bragas del tendal Las vecinas de la parroquia de Arcillá viven desde hace tiempo atemorizadas

Las vecinas de la parroquia de Arcillá, en Cospeito, viven desde hace meses con pánico

Las vecinas de la parroquia de Arcillá, en Cospeito, viven desde hace meses con pánico. La tensión se agranda cuando cae la noche, que es cuando se persona en las inmediaciones de sus domicilios un vecino de la parroquia vilalbesa de Ladra, de unos 40 años, que trabaja en una explotación ganadera y que se dedica a golpearles en las ventanas, espiarlas mientras se duchan y robarles la ropa interior que tienen colgada en los tendales. «O 23 de marzo, sobre as nove da noite, estaba soa na casa e había lúa chea. Estaba na cama porque non me atopaba ben e sentín que alguén golpeaba nas fiestras. Erguinme e púxenme a mirar polo estor pero sen acender a luz, separeino un pouco na ventá do cuarto da miña filla e atopeino de fronte. Ao verme agochouse e escapou correndo», relata Mari Carmen Pérez, que tras los hechos llamó a la Guardia Civil.

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