Bofetadas a gogó en la provincia

Enrique Gómez Souto
enrique g. souto LUGO / LA VOZ

COSPEITO

Las peleas en establecimientos públicos provocan numerosas instrucciones judiciales

15 feb 2017 . Actualizado a las 10:17 h.

Convivencia de distintas culturas, mala uva generada por las tensiones acumulados por la crisis, incapacidad para encajar la frustración. No está claro el porqué, pero sí es un hecho que provincia adelante se rifan bofetadas, si se toma en consideración la frecuencia con la que se instruyen procedimientos judiciales por lesiones derivadas de peleas. En el menú judicial de la jornada de ayer había por lo menos los siguientes casos: un juicio por lesiones en la Audiencia (con pinchazos con navaja incluidos) y en el Penal 1 estuvieron programados otros tres por el mismo motivo. Eso es solo la cosecha de un día en la actividad judicial.

Que el huevo de la serpiente de la violencia está en la sociedad es un hecho, pero hay temporadas en las que el ambiente es menos propicio para que estalle. Está comprobado que la crisis ha presionado los resortes de la mala uva, pero detrás de las bofetadas hay casi siempre un cuadro de causas muy complejo.

Pinchazos

Ayer, en la Audiencia estaba programado un juicio con cuatro acusados. El 10 de noviembre de 2012 hubo una pelea en un pub de la zona de Marina Española, entre personas no identificadas, el dueño y el portero del local. Dos mujeres se sacudieron provocándose diversas lesiones. El portero y el dueño del local lograron poner de patitas en la calle a los alborotadores. Pero los incidentes no cesaron. Uno de los acusados recibió una bofetada y una patada, y reaccionó pinchando por dos veces con una navaja al otro. Ayer, finalmente, hubo conformidad de las partes y el único condenado por el autor de las lesiones con la navaja. Le cayeron un año y siete meses de prisión y 3.500 euros.

En el edificio de los juzgados, en el Penal 1 hubo conformidad en dos casos de lesiones. En uno, el acusado aceptó dos años de prisión, condena que queda suspendida por tres años. Los incidentes ocurrieron en la discoteca de Muimenta en octubre del 2012. El ahora condenado le sacudió un botellazo en la cara.