Cuidar un tesoro: los pueblos desatendidos de Os Ancares

En Quindous hay una iglesia en estado semi ruinoso y las ramas de varios árboles secos amenazan con caerse

s. v.
lugo / la voz

El abandono del rural gallego tiene varios culpables, entre los que muchas veces se encuentran las propias administraciones. Es el caso de Quindous, un pueblo de 50 habitantes que está a ocho kilómetros de Cervantes. Las ramas de los árboles que están a cargo de la Diputación se caen y amenazan con una desgracia. El palacio que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y data del siglo XVI está abandonado y rodeado de vegetación. E techo de la iglesia también pide ayuda a gritos por la humedad.

Un centenario carballo de aspecto más bien pictórico en la plaza de Quindous produce malestar desde hace años a los residentes y visitantes que pasan por el pueblo debido a la caída de sus ramas. Una de las vecinas de la localidad declara que ya habló con la Diputación para avisar del peligro, pero esta no hizo nada a pesar de ser una responsabilidad suya.

 500 euros por vecino

Ya a lo lejos se percibe que la iglesia de Quindous, que data del mismo siglo que el palacio, está en muy mal estado. Antes de entrar, una puerta vieja y podrida con un refuerzo de metal para tapar los agujeros que provoca la humedad de muchos inviernos. Las vigas de madera del techo se han hundido y las que aún estás en su sitio son peligrosas. Presentan un aspecto marrón y son los indicios de lo que podría ser un desastre si la cúpula cede, algo más que probable por el aspecto que presentan.

A pesar de ser una demanda vecinal desde hace años, la solución adoptada por la Diócesis ha sido la de delegar en los vecinos que, por un motivo o por otro, deciden apoyar la causa. 500 euros es la cifra que pagará cada uno para subsanar los daños del templo. Los bancos están apolillados y es una vecina la que se encarga de limpiar la iglesia y cortar la hierba que rodea al cementerio que rodea el templo. El cura de la iglesia de Quindous ha informado a los vecinos de que las obras para recuperar el templo empezarán en septiembre.

Un carro de vacas que evoca a la Galicia rural de hace años es lo primero que se ve en una de las brechas que tienen las puertas del palacio y que permiten vislumbrar el interior del castillo de Quindous.

Con más de cinco siglos de antigüedad, es un monumento declarado Bien de Interés Cultural (BIC) desde el año 1949, pero el castillo ha ido pasando de unas manos a otras. Hoy está en un estado deplorable y rodeado de maleza. A pesar de ser una propiedad privada, el castillo debería estar sujeto a un mantenimiento obligatorio, reclaman los vecinos. Los marcos de cemento del monumento chocan con su majestuosidad, estropeada también por las enredaderas que destrozan los muros y que ya llegan hasta los lugares más altos del edificio.

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