Nieve y ceniza en los montes de Cervantes

«Nós xa nunca máis veremos isto verde» aseguran los vecinos que se quejan del desinterés oficial por su situación


lugo / la voz

«Isto é un desastre. E vostede ve que se acorden de nós? Cando ardeu viñeron aquí polo menos cincuenta xornalistas e políticos. Agora, no inverno, sobran os dedos dunha man para contar os que se preocupan por nós». Quien esto dice es una mujer de Veiga do Seixo, en el municipio de Cervantes. «Agora as katiuscas fannos falta non só para a neve, senón para a cinsa que se ven aos camiños por mor da ‘escorrentía’», comentó otro hombre del mismo lugar que, en broma, le llaman Vilagarcía de Arousa.

Una buena parte Cervantes se convirtió en el territorio de los contrastes: de blancos y negros; de ceniza y de nieve. Cien días después del fuego, el paisaje sigue siendo tan desolador como el pasado otoño.

El panorama en la zona cero poco ha cambiado con respecto a hace unos meses. Antonio González, de 66 años, el vecino de O Pando que perdió su casa en un incendio, sigue estando acogido por unos vecinos. Espera que en algún momento pueda volver a tener un hogar que las llamas arrasaron.

En Deva retiraron los coches que el fuego destrozó. En los montes quemados, la nieve deja asomar los viejos electrodomésticos de los que alguien se deshizo pensando que el bosque y la maleza los acabaría ocultando para siempre. «Por estes montes xa nin hai porcos bravos nin pombos. Non teñen nada que poder comer. Nós xa non veremos isto verde como foi nunca máis», dijeron en Cereixedo.

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