Lo mejor para los montes quemados, la autosucesión de las especies

Los investigadores de la Politécnica aportan soluciones para recuperar las áreas forestales quemadas este año


lugo / la voz

Los incendios que se vivieron en Galicia, y en concreto la provincia de Lugo, han generado reacciones en la comunidad científica, a la que los ciudadanos han mirado para, primero entender porqué han sucedido; después para saber qué se puede hacer tras el desastre ecológico; y finalmente, qué soluciones pueden aportar los investigadores para que no se vuelvan a repetir.

Desde la Escola Politécnica Superior de Enxeñaría han puesto en marcha iniciativas para aportar su experiencia: desde la elaboración de un manifiesto proponiendo soluciones, diseñando charlas para impartir en 40 colegios-institutos, la formación específica a los alumnos del centro, potenciando los trabajos de fin de grado sobre incendios o el lunes un debate bajo la coordinación de la profesora de Enxeñaría Agroforestal Ana Daría Ruiz. En la jornada, que llenó de público la sala de juntas, participaron docentes de diferentes departamentos para explicar cuáles son las mejores recetas para recuperar las áreas quemadas.

La mesa de debate dejó claras dos ideas. Por un lado, que con el apoyo de medios urgentes para evitar la erosión de los terrenos y la contaminación de las aguas, la mejor actuación es la autogestión del propio terreno. Y como segunda conclusión, en aquellos montes donde sí es necesaria la intervención, existen dudas sobre cómo será el comportamiento de las siembras.

El profesor de Edafoloxía e Química Agrícola Agustín Merino abrió el debate destacando que una vez realizado el diagnóstico, en las zonas de incendios con severidad baja o media la revegetación natural es el mejor mecanismo de restauración. Solo en zonas muy dañadas se hace necesaria la intervención para regenerar, pero los resultados son lentos. Expuso ejemplos de actuaciones urgentes en incendios de Galicia donde se usaron las tres acciones más comunes: El mulching de paja (manual o aérea), albarradas de piedras secas para frenar torrentes de agua y la colocación de barreras de geotextil para evitar la entrada de sedimentos en los ríos.

El ingeniero agroforestal Stéfano Arellano, que participó en la cartografía de los grandes incendios que luego usó la Xunta para el tratamiento urgente, señaló cómo el uso de fotografía aérea (con drones y helicópteros), la teledetección vía satélite y la foto terrestre son las mejores herramientas para hacer un diagnóstico preciso antes de intervenir en los suelos quemados, como el incendio de julio del 2015 de Muñís, en Navia de Suarna.

La profesora de Botánica Elvira Díaz introdujo en el debate el concepto de resiliencia ecológica, la capacidad que tienen los terrenos con una quema no severa para crear brotes a partir del tronco quemado o cortado, germinaciones masivas a partir de semillas latentes o la refoliación. Esta docente explicó con diversos ejemplos que en terrenos poco quemados el rebrote con brezos puede ser de un año, como lo que sucedió en el incendio de Navia. En cuanto a masas arbóreas, Díaz Vizcaino indicó que la autosucesión en los pinos es positiva, salvo en el caso del pinaster (común en Galicia), aunque dependerá de cómo se encuentren las semillas en el momento del fuego. El calor, las cenizas y el humo será factores determinantes en su germinación.

Preguntas antes de reforestar

La profesora de Produción Vexetal Pilar González comenzó su exposición con preguntas necesarias antes de tomar cualquier decisión: «¿Qué tipo de monte se quiere recuperar?, ¿Queremos el mismo uso de antes del incendio? y ¿Cómo y cuándo hacemos la regeneración y qué especies usaremos?». En incendios con severidad baja, como el de Navia del 2015, en solo un año se recuperó el manto vegetal de forma pasiva. Sí reconoció que faltan resultados concluyentes sobre si son positivas o no las siembras herbáceas (siempre antes de que vengan las lluvias) debido a que la siembra no adelanta el propio proceso natural de regeneración, por lo que solo recomendó su uso en casos de incendios de alta severidad en el terreno y recordando que los resultados serán lentos. Además, destacó que el coste sería elevado para grandes superficies. Expuso que para la siembra es necesario el uso de genotipos locales-autóctonos y echó en falta un buen número de semillas autóctonas. Por todos estos motivos, recomendó en Galicia el resalveo, que supone ir seleccionando los rebrotes para evitar la competencia entre ellos. «En Galicia se hace poco porque está sobrevalorada la restauración activa en vez de dejar a la propia naturaleza, pero si finalmente sembramos, mejor mezclando diferentes especies».

Ramón Díaz, del Departamento de Botánica, recordó que el fuego controlado y de baja intensidad se ha usado como elemento de conservación de hábitats. «Otra cuestión son los incendios masivos y catastróficos», dijo. Echó en falta un marco legislativo sobre cómo debería ser la restauración y señaló que en Galicia se aboga por la postura ecológica, pero que en países como Holanda hay ejemplos de creación de ecosistemas.

Pioneros en el «mulching»

La mesa de debate la cerró el subdirector xeral del Servizo de defensa contra Incendios Forestais de Galicia, Miguel Cela González, exprofesor de la Politécnica, quien explicó las medidas urgentes que ha acometido la Consellería de Medio Rural tras los últimos incendios. Recordó que Galicia era pionera en el uso del mulching (antes solo en Norteamérica) y que la experiencia de varias campañas les ha servido para crear un comité de seguimiento en el que están diversas administraciones, organismos y colectivos, encargados de ir tomando las decisiones. También quiso recordar que hasta octubre habían ardido 12.000 hectáreas en Galicia, pero que entre el 9 y el 16 del pasado mes, la cifra llegó a las 49.000 hectáreas. Cela destacó que en cuanto al incendio de Cervantes, su singularidad es que se trata de un fuego con importante masa forestal afectada.

En el turno de preguntas, los ponentes destacaron que el escenario del futuro es que sigan aumentando los incendios forestales debido al cambio climático y al abandono del medio rural. El profesor Merino dejó una reflexión en el aire sobre la responsabilidad de los ciudadanos y los propietarios, y no solo en la denuncia y limpieza de montes: «No podemos esperar que papá administración pague la prevención, la extinción y la reforestación, las comunidades tienen que tener mayor implicación».

50% en el noroeste

Del 1 al 31 de octubre

Mitad de la superficie quemada en España, el 75% de la superficie forestal y 65 arbolada

500.000 euros

Trabajos en Cervantes y Negueira de Muñiz

Es el dinero que asignó Medio Rural para la recuperación de los terrenos afectados por los incendios de octubre. Además, hay que añadir el de Medio Ambiente, Confederación...

4,5 millones

Sembrar 20.000 hectáreas

La media de lo que supone sembrar un terreno y que muestra que es inviable este tipo de acciones por el coste.

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