El municipio de Cervantes vivió su noche más dura, con decenas de vecinos desalojados y pendientes del fuego en Os Ancares, que empezó a avanzar con rapidez y a amenazar a las casas, sobre todo a última hora de la noche y de madrugada.

El incendio avanza en dos direcciones, hacia Noceda y hacia Piornedo. Lo peor ocurrió a partir de las ocho de la tarde de ayer, cuando las llamas empezaron a acercarse peligrosamente a las casas -en alguna vivienda incluso llegaron a entrar por una ventana-, pero ninguna llegó a arder. Sí se quemaron al menos dos alpendres y tres coches en San Martiño. Ante la virulencia del fuego, fue necesario desalojar a los vecinos de Robledo, Noceda y Cela, que se reunieron en el bar de Doiras, donde pasaron la noche en vela.

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La comarca de Sarria sigue pendiente de las llamas Triacastela ha sido uno de los concellos más golpeados. El fuego ha llegado a poner en peligro casas.

Además de los medios de los concellos de la zona y de la Xunta, en Cervantes trabajaron también sin cesar los propios vecinos, la Guardia Civil y los miembros del SIR, desalojando las viviendas y desviando el tráfico. También dieron buena muestra de solidaridad desde el municipio de Becerreá, donde el GES y varios voluntarios habilitaron el gimnasio del colegio para los vecinos desalojados de Cervantes, con colchonetas, mantas y comida.

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La noche más dura de Cervantes