Cervantes, una mina de petroglifos

Encuentran una nueva estación en A Pena do Oso, la número 11 del municipio


lugo / la voz

Este mes, hace tres años, se daba a conocer el hallazgo del primer petroglifo en las comarca de Os Ancares, en concreto en Donís. Desde ese momento ya son las trece las estaciones rupestres que el colectivo Patrimonio dos Ancares ha encontrado en la comarca, la última la pasada semana, en el lugar conocido como A Pena do Oso, en Cervantes, que cuenta con once de las 13 citadas. Este nuevo petroglifo se halla sobre la loma de una montaña, a unos 1.161 metros de altitud sobre el nivel del mar, a poco más de un kilómetro y medio de la aldea de Piornedo, en Donís, y no muy lejos de los altos picos que dividen Galicia de León (Agulleiro, Penalonga o Mostallar).

«Trátase dun afloramento granítico onde documentamos unha pena con catro cazoletas, tres delas aliñadas; e dúas penas máis cunha coviña cada unha. As medidas oscilan entre os 3 e os 7 centímetros de diámetro, e unha profundidade de entre 0,5 e 3 centímetros», señala el historiador Xabier Moure.

Este nuevo descubrimiento ya fue comunicado tanto al Concello de Cervantes como al Servizo do Patrimonio Cultural. Precisamente este departamento, que depende de la Consellería de Cultura, acaba de informar al colectivo ancarino que tras la visita de los técnicos de la Xunta se catalogaron algunos de los yacimientos arqueológicos localizados por Patrimonio dos Ancares: dos mámoas en Savane (Cervantes), castro de Pumarín (Becerreá) y castro de Recesende (Baralla).

Los técnicos de Patrimonio de la Xunta tendrán más trabajo en la comarca, porque un miembros del colectivo dos Ancares, Severino Orozco, localizó una cuarta mámoa en la necrópolis de A Pena dos Mouros, a 1.180 metros de altitud, situada en la Serra de Palmeán, por encima de las ladeas de Folgueiroa y Savane, en la parroquia de Dorna, explica Xabier Moure. El historiador recuerda que esta necrópolis se encuentra totalmente cubierta de maleza y matorral. La nueva mámoa hallada es de unos once metros de diámetro y una altura de un metro, que presenta una abertura, para saqueos, de unos dos metros de diámetro, del que sobresalen un par de los soportes de la cámara megalítica. Las otras tres mámoas ya estaban catalogadas,

«Para esta necrópole, continuación da de Savane, onde no que vai de ano localizamos 8 mámoas, solicitamos ao Concello de Cervantes a súa posta en valor, para que proceda aos labores de limpeza e sinalización», explica Moure. «Hai unhas semanas, o alcalde aseguroume que no momento que contrataran unha brigada forestal acometeríanse estes labores. Pois ben, a principios do mes de agosto xa se contratou a brigada polo que lle lembramos ao alcalde o seu compromiso, boa vontade que tamén conta, como nos asegurou, cos comuneiros propietarios dos montes onde se atopan as mámoas». Moure recuerda que a nova Lei do Patrimonio Cultural de Galicia «obriga aos Concellos a protexer estes bens arqueolóxicos».

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