Con 29 años, se puso al frente de Patatas Eiras: «Son muller nun mundo de homes»

María Guntín
María Guntín LUGO / LA VOZ

CASTROVERDE

De izquierda a derecha: Adrián, Leticia (ejerce como enfermera) y Jessica Eiras
De izquierda a derecha: Adrián, Leticia (ejerce como enfermera) y Jessica Eiras FOTO MANUEL

Esta empresa lucense, con sede en Castroverde, puede comercializar hasta 26 toneladas de tubérculo al día

13 sep 2021 . Actualizado a las 08:18 h.

Adrián tiene 21 años y es el más joven de la familia. Él y su hermana Jessica son los pilares de Patatas Eiras, una empresa con sede en Castroverde que va camino del siglo de historia. Fue su abuelo, que falleció el año pasado, el que creó este negocio: «Empezou cunha máquina de coser, con xamóns e patacas», relatan los dos nietos, que aún mantienen la ruta de reparto por Lugo diseñada en tiempos por el fundador. En la casa familiar también había vacas, pero llegado un punto, se vieron obligados a escoger y decidieron apostar por el tubérculo. Es mérito del padre de Adrián y Jessica, ya fallecido, el hacer crecer la empresa puesto que fue el responsable de adentrarse en la venta al por mayor, esencia actual del negocio.

Las patatas de los Eiras llegan a todos los rincones de Galicia, gracias a un trabajo en equipo y en cadena. Jessica está al frente de la gerencia y de los temas administrativos, no sin antes haber estado conduciendo el camión de reparto. Ahora, Adrián se encarga de las ventas. Los dos se complementan a la perfección.

«Houbo dúbidas e medo»

Jessica lleva seis años capitaneando la empresa. Coger las riendas, dice, fue «unha experiencia moi satisfactoria». Relata que por aquel entonces tenía 29 años: «había dúbidas, medos, e sentinme fóra de sitio. Este é un mundo de homes, pero tiven moita sorte porque todos me abriron as portas. Dos encontronazos, souben saír, pero non foi doado, houbo noites sen durmir», narra ella. Y es que Patatas Eiras es mucho más que un negocio, es el sustento de toda la familia, por lo que ambos se dejan ahora la piel en lograr los mejores resultados. Pero el fruto está a la vista y es que en los últimos años, Patatas Eiras ha crecido exponencialmente. Jessica ha podido conformar un equipo del que se siente muy orgullosa y que ahora es el corazón de la firma que lleva sus apellidos, pero también el de sus antepasados.