«Non somos Lurdes nin Fátima, pero temos mellor auga»

Vecinos de Castedo, en Castroverde, ponen jarras para que una fuente de 1933 tenga «vajilla» propia


lugo / la voz

Los vecinos de Castedo, en Castroverde, siguen manteniendo una tradición que data por lo menos del año 1933 y que consiste en ir a beber a la fuente que está en el centro del núcleo. Desde hace un tiempo tienen jarras de cristal, como si fuesen personalizadas, que quedan colocadas de un día para otro sobre una repisa del manantial. Es como un mini balneario, pero gratuito.

Hay quien va con su propia jarra o vaso, pero por lo general los usuarios optan por servirse de la «vajilla» que está disponible en la fuente. Quizás alguno tenga algún truco para beber siempre de la misma, pero realmente esa no es una cuestión que les importe demasiado.

Manola Castedo tiene su casa enfrente de la fuente. Tanto ella como su marido están orgullosos del manantial y recuerdan algunos aspectos históricos de la misma. Quizás, dice ella, si su padre viviese hubiese aportado muchos datos de lo que fue la fuente que tiene un recipiente para que beba el ganado.

«É un orgullo para a veciñanza. Nin é Lurdes nin fátima, pero temos auga de grande calidade. Se ven un día no verán verá xente agardando para beber ou levala para a casa», indica. La vecina, con buena retranca gallega advierte: «Home, non son filas de xente como se tratase da Seguridade Social, pero asegúrolle que esta auga ten moitos adeptos».

Mientras en la ciudad las fuentes van desapareciendo y muchos ciudadanos no saben que hay vida más allá de la botella de plástico con agua natural o mineral, en Castedo los vecinos acuden con regularidad a su fontana. Es momento para que algunos «conten un conto, ou simplemente falen do moito que está a chover».

«Pero a maiores da ducia de veciños de Castedo, a fonte ten tamén usuarios dalgunhas parroquias que, cando pasan polo camiño paran», asegura Manola Castedo. Esta vecina explicó que el surtidor se hizo con rica cantería, de la que abunda en la zona, en 1933 y que costó 30.000 reales. Una parte de la obra fue financiada por el que en aquella época era alcalde de Castroverde, Fernando Castedo. Por aquel entonces el pueblo apostó por el manantial porque era época en la que apenas había pozos en las casas. Además, el agua corriente en las viviendas era algo totalmente impensable. Ahora, 83 años después la fuente sobrevive.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

«Non somos Lurdes nin Fátima, pero temos mellor auga»