Hace 45 años, el valor del castro de Viladonga iba a crecer con un museo

El edificio se proyectó junto al yacimiento y no se inauguró hasta 1986

En el museo se exhibe material hallado en las excavaciones del castro
En el museo se exhibe material hallado en las excavaciones del castro

VILALBA / LA VOZ

Un museo para proteger y albergar los hallazgos del castro de Viladonga (Castro de Rei). Ese anuncio se le hizo, en octubre de 1975, a la Comisión Provincial de Protección del Patrimonio Histórico-Artístico, a la que también se le comunicaba que dicho museo serviría para completar el valor de las excavaciones realizadas en dicho yacimiento.

El museo no surgía de la nada ni alrededor de un espacio que ofreciese dudas sobre su importancia. A comienzos de la década de los setenta habían empezado las excavaciones, promovidas por el arqueólogo Manuel Chamoso Lamas (1909-1985), que también trabajó en la catedral de Santiago y fue presidente de la Real Academia Gallega de Bellas Artes. Los trabajos de Chamoso Lamas habían sido declarados de utilidad pública meses antes de que se anunciase la construcción del museo.

El museo iba a tener diversas dependencias, destinadas tanto exposición como a almacenamiento y a restauración. Sin embargo, los trámites no avanzaron con rapidez, puesto que hubo que esperar, once años, a noviembre de 1986, para que se inaugurase. Además, entre el anuncio de la construcción y la creación oficial pasaron ocho años: en junio de 1983, en el Boletín Oficial del Estado (BOE) se publicaba el decreto por el que el Ministerio de Cultura creaba el museo, reconociendo su importancia «en el panorama arqueológico peninsular»; sin embargo, el edificio ya estaba entonces construido.

Desde entonces, entre el castro y el museo concebido como complemento del yacimiento se ha mantenido la misma estrecha relación que se reconocía cuando se anunció la construcción de las instalaciones. En el castro se llevaron a cabo diferentes campañas de excavación, completadas en no pocos casos con tareas de limpieza y de consolidación. Felipe Arias fue el primer director del museo, cargo en el que lo sustituyó Elena Arias, actual responsable, al jubilarse. El museo abrió sus puertas dependiendo de la administración central, aunque su gestión pasó a la Xunta en la década de los noventa.

Alrededor de una docena de personas forman la plantilla de la institución. Hay salas dedicadas a exponer hallazgos del castro y una que contextualiza el yacimiento, poniéndolo en relación con la comarca; también hay una zona de despachos, de laboratorios y de restauración así como una sala multiusos. Guardar, exhibir, conservar, estudiar y explicar son funciones del museo y de su personal, dice Varela.

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