Aparecen más restos de casas y de la muralla en Viladonga

Los hallazgos están situados cerca del aljibe descubierto el año pasado, que supuso una gran novedad en el castro


VILALBA / LA VOZ

Unas pocas semanas de trabajo, las primeras de una nueva campaña, han servido para nuevos hallazgos en el castro de Viladonga (Castro de Rei). Restos de un muro defensivo, de tres viviendas y de escaleras de acceso al adarve de la muralla forman el conjunto de elementos ya aparecidos; sin embargo, en el equipo que realiza las tareas, perteneciente a la empresa Terra Arqueos, existe la convicción de que el avance de las operaciones, que llegarán a principios del 2020, permitirán ampliar el conjunto de hallazgos.

Los restos están situados muy cerca del aljibe que apareció en la anterior campaña de trabajos, aunque en este caso el origen parece un poco posterior. El del 2019 fue un hallazgo singular, sobre todo porque ayudó a reforzar la idea de la ocupación prerromana en el recinto. También tuvo el valor de tratarse de una construcción de uso público, no de una vivienda privada.

La arqueóloga directora de la actual campaña, Yolanda Álvarez, explicó ayer que no podía descartarse la aparición de algún edificio comunal o de un espacio público -una plaza, por ejemplo-. Sin embargo, matizó, prudente, que los trabajos todavía estaban en la fase inicial.

Las escaleras que aparecieron son de doble derrame, con forma de uve. Esa aparición, sin suponer una novedad notable, no deja de llamar la atención de los investigadores: Álvarez afirmó que se estaba viendo que había más escaleras de lo que se suponía en un primer momento. Incluso se mostró bastante convencida de que aparecerían algunas más, tapadas hasta ahora.

Por otro lado, a pocos metros del aljibe hallado en la anterior campaña se están realizando trabajos cuyo resultados no han aparecido todavía pero sí están previstos. Se confía, tal como manifestó Álvarez ayer, en que aparezcan restos de una calle que partiría de la entrada principal al castro.

En cuanto a la muralla, lo que está recogido en el proyecto es la ejecución de una restauración mínima, respetando la cota en todos los puntos. Uno de los rasgos curiosos de la muralla, que subrayó la arqueóloga ayer, es que está construida en piedra seca, sin morteros que sí se emplearon en las construcciones del castro. De todos modos, dijo Álvarez, se trata de una tendencia muy habitual en castros en los que abundan la cuarcita y el esquisto. En la muralla se intentará también averiguar cómo era su estado original, ya que en varios momentos se realizaron retoques que la alteraron.

La parte de intervención y de restauración irá seguida de una de limpieza. Hace semanas, antes de los actuales trabajos, ya se limpió el castro. La limpieza que se lleve al cabo al final incluirá también una revisión para ver si en alguna construcción es necesario efectuar arreglos. Una vez acabadas las tareas en Viladonga, comenzarán las de oficina. Esa parte, recalcó Álvarez, es valiosa porque, entre otros aspectos, permite apreciar con más claridad a qué época pertenecen las piezas halladas.

El resultado de esta campaña, como de otras que se realizaron en años o incluso en décadas anteriores, acaba teniendo una estrecha relación con el Museo de Viladonga, cuyas instalaciones están al lado del castro. Terminados los trabajos de campo, los materiales se lavan y se catalogan antes de se depositados en el citado museo. En algunos casos, además, las piezas que sobresalen por su valor acaban expuestas.

Con varias semanas ya pasadas, el tiempo lluvioso del mes pasado y de parte de este se ha notado en el ritmo de los trabajos, como admitió Álvarez ayer. Los movimientos de tierra son necesariamente más lentos, ya que pesa más por efecto de la humedad.

Un equipo de trabajo numeroso y variado

 En Viladonga trabaja un grupo de casi 20 personas, en una iniciativa que financia la Xunta con fondos del programa comunitario Feder. Una parte del personal se dedica a labores de arqueología, y otra, a tareas de restauración. La primera es la que anda estos días por diversas zonas del castro; la segunda, en cambio, llegará más adelante. Entre el personal, como detalló Álvarez ayer para subrayar la variedad de los trabajos que se llevan a cabo, hay incluso un topógrafo.

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