Nueva imagen de Viladonga tras cortarse árboles

El conjunto castreño y el museo pueden ser vistos desde el acceso tras los trabajos en fincas cercanas


VILALBA / LA VOZ

Unos centenares de metros separan el castro y el Museo de Viladonga del trazado de la N-640 a su paso por el municipio de Castro de Rei. La sensación, sin embargo, solía ser de una mayor distancia, puesto que solo los indicadores permitían advertir esa proximidad. Ahora, en cambio, la cercanía se percibe mejor, ya que el edificio del Museo puede verse desde la vía de acceso y la carretera nacional se contempla desde el conjunto castreño.

Las nuevas imágenes -incluida la posibilidad de contemplar una amplia vista hacia el este, sobre los municipios de Castro de Rei y de Pol- es consecuencia de una limpieza realizada la semana pasada. En varias fincas situadas entre el castro y la N-640 se cortaron los eucaliptos, sin que la reaparición de esos árboles parezca posible a corto plazo. La directora del Museo de Viladonga, Elena Varela, explicó anteayer que la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) de esas instalaciones obligaba a solicitar autorización para intervenir en las fincas cercanas.

Lo que para los visitantes son unas nuevas imágenes para los estudiosos constituyen nuevos campos de trabajo. La realización de excavaciones en las fincas donde se ha cortado madera requeriría permiso de los dueños, pero podría ofrecer resultados en áreas que aún son una incógnita. En Viladonga, por ejemplo, no se ha hallado hasta ahora una necrópolis o unas termas, aunque Varela subraya la importancia de otras actuaciones: sería necesario, dice, analizar la relación de este castro con otros de la parte oriental de la comarca, emplazados en los actuales municipios de Castro de Rei y de Pol.

 Prudencia sobre la ubicación

Por otro lado, Varela se muestra prudente tanto sobre la posible aparición de la necrópolis como sobre su localización, puesto que también podría haberse construido en la parte oeste del castro. Cerca de la zona oriental están la actual iglesia parroquial y el cementerio de Viladonga, lo que incluso podría interpretarse como la cristianización de un terreno que antes se hubiese dedicado a otros cultos.

Tras la limpieza del entorno del edificio del museo, también se ve mejor un tramo de una muralla que no fue la principal sino que pertenecería al sistema defensivo general. La importancia reside no solo en su función sino precisamente en su conservación, puesto que otros tramos ya desaparecieron.

Aunque el interés de Viladonga se centra en su relación con el mundo prerromano y romano, hay también elementos que no pasan inadvertidos y que además los trabajos de limpieza y de conservación permiten contemplar con más facilidad. Así ocurre, por ejemplo, con una cavidad cercana al actual acceso principal a la croa del castro: su origen no está claro y muestra, cerca de la entrada, un tipo de musgo que también se ve en otras cavidades de Galicia.

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