La corriente de la supresión de presas sin uso se abre paso en los ríos de Lugo

Las pautas europeas sobre restauración de cursos fluviales llegan a la Red Natura

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MONFORTE / LA VOZ

Casi el 80% de los molinos que pueblan las riberas de los ríos gallegos carecen de uso. Desde hace décadas, en la inmensa mayoría de los casos. Pese a ello, las presas construidas para aprovechamiento del agua siguen intactas. A nivel internacional, crece la sensibilidad sobre la necesidad de devolver los cauces afectados por esos obstáculos a su estado natural. Francia fue el primer país europeo en hacerse eco, hace veinte años. En España, las nuevas directrices comunitarias figuran recogidas en un plan estratégico del Ministerio de Medio Ambiente. La conveniencia de liberar los cursos fluviales de corsés se plantea ahora en Galicia. En el sur de Lugo está decidida la demolición de un azud sin uso en Monforte y se estudia la supresión total o parcial de otro situado en el municipio de Sober.

Los planes que están en marcha para suprimir obstáculos fluviales afectan al tramo bajo del río Cabe, principal afluente del Sil en su recta final, cerca ya de la confluencia con el Miño en Os Peares. Las pequeñas presas construidas para garantizar el funcionamiento de molinos abundan en el Cabe desde su nacimiento en O Incio. Muchas concesiones tienen más de cincuenta años y solo los más viejos del lugar las recuerdan en uso.

En esa situación está la presa de A Pinguela, incluida en la Red Natura pese a su ubicación en el casco urbano de Monforte. Las riadas de comienzos del 2016 derribaron el azud en un lateral y la Confederación Hidrográfica del Miño Sil confirmó que será desmantelado, previo rescate de la concesión que otorgó a un particular hace 58 años. «Esta es la solución más pertinente de acuerdo con la normativa ambiental actual y con la Directiva Marco Europea del Agua, que dan prioridad a la conectividad natural de los ríos», explican desde el organismo estatal con sede en Ourense.

Precedente en el Eo

Sus técnicos tienen en estudio también la supresión total o parcial de la presa de Canaval, aguas abajo de Monforte y dentro del municipio de Sober, una de las muchas que jalonan el Cabe en la Red Natura sin que cumplan la función para la que fueron autorizadas. De momento, no hay confirmación sobre actuaciones similares en la provincia. La confederación hidrográfica acaba de licitar, no obstante, la asistencia técnica de un proyecto de restauración hidrológica y mejora de la conectividad en los ríos Cabe, Madalena, Támoga, Ladra, Miño y Narla, a su paso por Monforte, Sober, Cospeito, Begonte, Castro de Rei y Lugo, respectivamente. Hasta la fecha, la única actuación de estas características fue la supresión del azud de Rubieras, en el río Eo, que fue promovida en el año 2007 para favorecer el paso de salmones.

Los datos sobre el número de molinos en activo forma parte del informe Salvando Ríos elaborado en el 2009 por la sección española del Fondo Mundial para la Naturaleza, que en lo relativo a Galicia recoge información facilitada por la Xunta. Las propuestas de esta organización se hacen eco de las advertencias de los expertos sobre el impacto negativo de este tipo de obstáculos para los ecosistemas fluviales.

«Las presas representan barreras al movimiento longitudinal de especies animales y vegetales que necesitan la continuidad fluvial para su desarrollo, reproducción o alimentación», detalla el informe. Descartada la supresión de grandes altos, medida que solo tiene algún precedente en Estados Unidos, la batalla se sitúa en los pequeños obstáculos carentes de utilidad.

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