Solo en 18 de los 67 concellos de Lugo hay convenios de recogida de animales

Algunos ayuntamientos pagan por servicios a clínicas y otros vulneran la ley

M.CABANA
VILALBA, LUGO / LA VOZ

Los ayuntamientos de la provincia que actualmente tienen convenios en vigor con sociedades protectoras de animales son 18. Los concellos de Lugo, Becerreá, Begonte, Castroverde, A Pastoriza, Portomarín y Riotorto tienen acuerdos en vigor con la Protectora de Animales de Lugo. Los de Guntín, Castro de Rei, Guitiriz, Xermade, Abadín, Meira, A Pontenova y Barreiros lo tienen con la abierta recientemente en el municipio de Xermade. Hay tres -Cospeito, Monforte y Sober- que tienen sendos acuerdos con una firma de la provincia de Ourense, con sede en Xinzo de Limia.

La existencia de convenios es necesaria para que las protectoras realicen trabajos de recogida de animales, aunque hay ayuntamientos que eligen otra fórmula, consistente en acuerdos con clínicas o con empresas para la recogida y el posterior tratamiento. En esos casos se encuentran, por ejemplo, los ayuntamientos de Friol y de Outeiro de Rei.

El Concello friolense dispone de un acuerdo con una clínica veterinaria local. Si aparece un animal que cuenta con el correspondiente chip, se avisa al Servicio de protección de la naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil para que contacte con los dueños. Si no lo tiene, comienza un plazo de tres meses, pasado el cual el animal es sacrificado de no aparecer nadie interesado en su adopción. De todos modos, no se ha dado ningún caso en el que se llegase a ese extremo desde que se firmó el acuerdo, según explicó el alcalde, José Ángel Santos.

También con una clínica del mismo municipio tiene un acuerdo el Concello de Outeiro de Rei, en donde los dueños de animales con chip pagan una cantidad si sus animales se pierden y luego se los devuelven tras haber sido encontrados. El Concello de Rábade, por su parte, tiene un acuerdo con una empresa de A Coruña, que acude al municipio cuando se le notifica la necesidad de recoger algún animal.

En algunos municipios se presenta la situación de que los animales abandonados acaban atados: en Palas, a finales de septiembre, trascendió la existencia de casos de ese tipo, con perros atados en el mercado ganadero. A la cuestionable práctica se le añadieron además las dudas sobre el posterior paradero, aunque el alcalde, Pablo Taboada, aseguró que los perros solo se ataban en casos muy aislados y que lo habitual, cuando aparecía un animal abandonado, era encontar al dueño. Si no aparece el propietario, el animal es enviado a alguna protectora, si bien el Concello palense no tiene firmado acuerdo alguno con entidades de ese tipo.

Hay ayuntamientos que firman un convenio de estas características y luego deciden no renovarlo. En esa situación se encuentra Pol, cuyo alcalde, Lino Rodríguez, manifestó que no se podían cargar exclusivamente sobre los concellos los costes de estas situaciones, ya que, dijo, se trata de problemas que van mucho más allá de un solo municipio. De todos modos, afirmó que si en Pol se ve algún perro abandonado y no aparece el dueño, se intenta encontrar alguna persona que se haga cargo del animal.

Acogida en la aldea etnográfica de Muras

La aldea etnográfica de Carelle, situada en el municipio de Muras, es el lugar al que van a parar los animales abandonados. El actual gobierno local le dio ese uso, si bien se está negociando también con una asociación para que se haga cargo de la recogida. La aldea fue un proyecto del anterior alcalde, Issam Alnagm, que recibió muchas críticas por haberse comprado parte del terreno para ese fin a personas de su familia. El proyecto ha quedado aparcado.

El dueño debe informar si tiene más de cinco ejemplares

Tal como recoge la Lei de Protección e benestar dos animais de compañía en Galicia, publicada en el Diario Oficial de Galicia (DOG) el día 11 de octubre, los perros tienen la condición de animales de compañía, y merece la consideración de propietaria aquella persona «física ou xurídica» que figue como tal en el correspondiente registro. Cuando un propietario tiene más de cinco perros, está obligado a informar de ese hecho a la administración autonómica.

Por otro lado, si en un recinto se reúnen más de 12 ejemplares caninos, el lugar ya entra en la definición de núcleo zoológico, cuya supervisión también corresponde a la administración autonómica. Para lograr la aprobación, en el recinto debe haber unas determinadas condiciones higiénicas, sanitarias y ambientales; es menester además evitar los contagios entre animales y facilitar a la administración toda la información de tipo zoosanitario, como recoge la citada ley (artículo 10.4). El número a partir del cual un espacio pasa a ser considerado núcleo zoológico varía de unas comunidades autónomas a otras.

La identificación de los perros es obligatoria sin excepción, lo que debe hacerse antes de los tres meses de vida o de ser objeto de transmisión a otros dueños (artículo 12.1). El transporte de los animales debe efectuarse con el espacio, con las dimensiones y con los adecuados requisitos higiénico-sanitarios (artículo 11.1).

Determinadas razas de perros -american stafforshire terrier, pit bull terrier, bullmastif, dobermann, dogo argentino, dogo de Burdeos, dogo del Tíbet, fila brasileño, mastín napolitano, presa canario, presa mallorquín, rottweiler, bull terrier, stafforshire bull terrier, tosa inu y akita inu- están consideradas potencialmente peligrosas, como también lo serán los cruces de esas razas en primera generación y los cruces de esas razas con otras (artículo 16.1). La tenencia y la custodia de los animales potencialmente peligrosos necesitan licencia municipal (artículo 17.1).

El Concello vilalbés firmará un convenio para la gestión de sus instalaciones

El Concello de Vilalba prevé firmar próximamente un convenio con la asociación local Os Peludiños para la gestión de la perrera municipal, situada en Os Freires, en las afueras de la localidad. El colectivo ya realiza actualmente una amplia labor, aunque la firma del convenio servirá -como apuntó el alcalde, Agustín Baamonde- para dar validez jurídica a la situación actual.

Los perros que aparecen son recogidos por Protección Civil y llevados a las instalaciones. Para pedir mejoras en el recinto, se realizó, hace dos años, una recogida de firmas. Meses antes, también el PSOE había considerado deficientes las condiciones del recinto.

Quejas vecinales por la céntrica ubicación de la perrera de Sarria

La perrera de Sarria está situada en la Rúa do Porvir, en el casco urbano, lo que ha motivado críticas de vecinos. Hay casas cerca, y los ruidos nocturnos de los animales suponen una grave molestia para los vecinos. La situación también generó debate político en los últimos tiempos: el pasado mes de junio el PP aseguró que las instalaciones eran de dudosa legalidad y suponían un contratiempo para los residentes en esa zona del casco urbano. Para el PP, el asunto tiene su origen en la decisión del gobierno local de no haber renovado el convenio con una protectora.

El Concello sarriano, por su parte, mostró el año pasado sus planes de construir en las afueras unas instalaciones que den mejor servicio.

Recogerlos es un deber municipal, según la ley

La ley autonómica impone a los concellos el deber de recoger animales abandonados y de acogerlos con medios propios o por convenio; también pueden recibir animales si los dueños justifican la imposibilidad de cuidarlos. Si aparece un animal abandonado, el dueño tiene un plazo de 48 horas para recogerlo; si no lo hace, hay un plazo de diez días para recuperarlo tras pagar los gastos de estancia en un centro; si finalmente no lo recoge, el animal pasa a ser considerado abandonado.

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