Granjero de élite y piloto de alto nivel

Manuel Sandamil, ganadero de Castro de Rei, acaba de lograr un subcampeonato de España de ralis y solo una avería lo apartó del primer puesto


VILALBA / LA VOZ

¿Qué es más difícil, tomar bien una curva cerrada o calcular el precio de la leche? La pregunta, de difícil respuesta para muchos, debe hacérsele a alguien como Manuel Sandamil, que a sus 44 años tiene las carreras de coches como afición, casi como pasión, y la ganadería como profesión, pues es uno de los socios de la SAT Vereda, con sede en Pacios (Castro de Rei) y con premios en certámenes de Galicia y del resto de España para sus reses.

Lo de correr en ralis es una actividad que le acaba de proporcionar una satisfacción con un leve poso agridulce. Acaba de lograr el subcampeonato de España de ralis de asfalto (grupo N), y solo una avería en la última prueba, disputada en Llanes, lo privó a él y a su compañero, el lucense Borja Torre, de conseguir el primer puesto.

Sandamil empezó en los ralis casi por contagio. Fue compañero de estudios, en Lugo, de Pedro Burgo, con quien llegó a ejercer alguna vez de copiloto. Las ganas de conducir, no obstante, pesaron más, y lo llevaron a hacerse piloto. Aunque con paréntesis desde el inicio de esta afición, cultivada desde los años 90, ha tenido un Citroën AX, un Peugeot 106 y un Fiat Punto. Con Torre, compañero suyo desde el 2010, no usa un vehículo propio sino alquilado. Ahora compiten con un Mitsubishi Evo X: «Acabas unha carreira e despreocúpaste do mantemento do coche. Cando o coche é teu, tes que facerlle o mantemento, desprazalo ata a carreira, etcétera», dice sobre las características de este sistema.

Lo que parece claro es que ni siquiera llegar al primer nivel en una actividad como esa le hace pensar en la posibilidad de ser profesional. «O 90% da xente que corre ten o seu traballo; o dos ralis é un pasatempo», afirma Sandamil, que además, en sus primeros tiempos, compaginaba las maniobras al volante con las maniobras con el balón de fútbol: se inició en la Sociedad Gimnástica Comercial, pasó al Lugo, y luego recaló en el Mindoniense, a cuya plantilla perteneció varios años.

 Con vehículo alquilado

Tampoco un subcampeonato de España parece motivo suficiente para pensar en comprar un coche propio, pues el que utilizan ahora Sandamil y Torre cuesta unos 50.000 euros. «Non estamos, loxicamente, polo labor de pedir un crédito», dice el primero. Volviendo al principio, ¿es más difícil tomar una curva en un tramo sinuoso o saber cuánto se cobrará por la leche que vende una explotación de ganado vacuno? «Máis difícil, hoxe, é calcular o prezo do leite». Palabra de subcampeón de España de ralis.

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