El desarrollo de los drones en Rozas protegerá de la extinción al zarapito

Este primer año las expectativas no se cumplieron. No les dio tiempo a vallar el recinto y el zorro atacó los nidos


lugo / la voz

En A Terra Chá, en concreto en el aeródromo de Rozas, anidan todas las primaveras cuatro parejas de zarapitos reales, un ave en peligro de extinción en la península Ibérica y una especie abundante en algunos países europeos. El numenius arquata o mazarico, elige para procrear, antes de remontar vuelo en el mes de julio, los campos de la parte trasera de la torre de control, lo que ha obligado al CIAR a tomar medidas para proteger esta especie, Lo hizo siguiendo las indicaciones de biólogos de la Xunta, como cambiar una parte del proyecto o vallar el recinto.

El INTA, que es el organismo del que depende el CIAR y que ha elegido Rozas para el desarrollo de aviones no tripulados, ya ha rodeado el perímetro de una valla metálica para evitar la entrada de alimañas y de cazadores furtivos, salvo en una zona, la que anida el ave. Los operarios tuvieron que interrumpir la colocación de la malla con la llegada de las cuatro parejas que están catalogadas por el grupo de investigación de biodiversidad animal de la USC, del que es responsable Jesús Domínguez. Se instalaron para depositar sus huevos, sin que estuviera cerrado todo el recinto, con lo que no pudieron garantizar la paz familiar de las parejas de aves, por lo tanto tampoco pudieron cerrarle el paso a los animales salvajes, entre ellos el zorro, un depredador de esta especie, que abunda en la zona y que sabe dónde conseguir el suculento bocado. No tiene que buscarlo en las copas de los árboles, sino que encuentra huevos y polluelos accesibles en el suelo o entre los arbustos.

A falta de que trasciendan los resultados de los estudios de los investigadores de la USC sobre cómo ha sido la cría este año de un animal en peligro de extinción en España, parece que no ha habido demasiada suerte y la incompleta valla del CIAR no ha podido cumplir uno de sus objetivos: alejar a la fauna salvaje del aeródromo.

A salvo de los zorros

Para el próximo año, con todo el perímetro rodeado y la obligada batida anual que impuso la Xunta al CIAR para expulsar del recinto a depredadores y demás fauna, es probable que se cumplan las expectativas de los biólogos y que el zarapito no encuentre ningún elemento que trastoque su evolución natural y pueda remontar vuelo hacia otras zonas, acompañado de sus crías nacidas en el aeródromo de Rozas.

Fuentes del CIAR lamentaron que, pese a que cumplieron estrictamente con las recomendaciones de la Xunta, no fuera posible hacer más por la supervivencia del zarapito real, al menos de momento. Confían en que una vez esté finalizada la valla la situación cambie y ya no puedan entrar zorros en el recinto, que es uno de sus principales enemigos en la zona.

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