La vecina de Becerreá asesinada había pedido el mismo día ayuda en la Casa da Muller de Lugo

Su marido, que confesó el crimen, evoluciona favorablemente, pero aún no declaró

La casa de Herbón donde asesinó a la mujer.
La casa de Herbón donde asesinó a la mujer.

lugo / la voz

La mujer que en la tarde del pasado jueves murió de un disparo de escopeta en una casa de Becerreá, no solo había pedido acogida en la casa de su madre. Tan solo unas horas antes de que ocurriera el dramático suceso, Ana Gómez Nieto, de 40 años, acudió a la Casa da Muller do Concello de Lugo para solicitar información de qué medios tenía para separarse. Esa consulta se la había recomendado la trabajadora social del Concello de Becerreá.

Fuentes municipales del Ayuntamiento lucense dijeron que la mujer se interesó ante el personal de la institución citada por las ayudas que podría tener para conseguir establecerse independiente de su marido, José Manuel Carballo Neira, de 40 años, conocido en la comarca de Becerreá como O Chamaco. La víctima dijo que pretendía iniciar una nueva vida, pero al margen del hombre con el que se había casado judicialmente no hacía mucho tiempo en Ribadeo.

Ana Gómez aprovechó que el mismo día en que murió del disparo tuvo que desplazarse a Lugo para una consulta médica para, a posteriori, asesorarse en la Casa da Muller. Según algunas referencias, la primera víctima de violencia de género este año en Galicia, contó que ya había sido amenazada en alguna ocasión por O Chamaco. Las líneas de investigación abiertas apuntan a que una de esas veces el hombre le dijo que la mataría.

La mujer, que recibió un tiro en la espalda que acabó con su vida, dijo que su relación con José Manuel Carballo era muy mala, que no aguantaba más y que por eso optó por marcharse de la vivienda. Eso ocurrió unos veinte días antes de que se produjera el fatal desenlace. Ana Gómez fue acogida momentáneamente por su suegra en un domicilio de Becerreá. El día de los hechos acudió a la casa en la que había residido con anterioridad con su esposo porque este la había llamado por teléfono con la finalidad de «arranxar as cousas».

Las trabajadoras de la Casa da Muller le informaron de las ayudas y le recomendaron que se coordinase con la asistenta social de Becerreá. Pero ya no le quedó tiempo. Incluso le plantearon la necesidad de que formulara una denuncia por las presuntas amenazas y malos tratos.

Mientras tanto, O Chamaco sigue ingresado, por orden judicial, en la prisión de Bonxe. Se recupera de la indisposición que sufrió el pasado sábado por la mañana cuando iba a prestar declaración en el juzgado de Becerreá. Este trámite, por ahora, no tiene señalada nueva fecha. José Manuel Carballo, reconoció en su momento que había disparado, pero no llegó a prestar declaración ante la guardia civil, porque su abogada no recibió información de las diligencias.

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