Así es la lucha contra el fuego

La coordinación de los distintos cuerpos y brigadas es fundamental en estos casos


lugo / la voz

Son las diez de la mañana en Baleira. Un particular llama al 112 y alerta de un posible incendio forestal. Segundos después se activan todas las alarmas. Así empieza el coordinado mecanismo que siguen los agentes de diversos ámbitos, que trabajan de la mano en la lucha contra el fuego.

Desde el puesto de mando ya se toman las primeras decisiones, se baraja un posible corte en las carreteras y se establecen las actuaciones más inmediatas. Una motobomba y una brigada se pone en marcha tan solo unos minutos después de que el 112 reciba la llamada de alerta. Desde el centro de coordinación se mide el riesgo que supone el fuego para la población más cercana.

Se activan las alertas

Ya en el terreno, el 112 solicita que se declare el Nivel 2 -tras activar inicialmente el 0­- en el incendio de Córneas (Baleira), que ya se ha extendido hasta Penarrubia (Baralla).

Los agentes de la Guardia Civil deciden cortar la Lu-P-0508, entre el kiómetro seis y siete. Esta carretera comunica Teixeira de Arriba con Teixeira de Abaixo, lugares afectados por el fuego.

Seis vecinos de Teixeiro de Arriba son evacuados con un furgón del Concello. La siguiente actuación, minutos después, se produce en Teixeira de Abaixo y una persona es evacuada al centro médico.

Conforme va pasando la mañana, avanzan las llamas y se mobilizan más medios que acuden al centro de recepción, ubicado en una zona próxima al fuego. Hasta allí llegan los agentes de los distintos cuerpos, así como los bomberos y las brigadas contraincendios. También es necesaria una ambulancia asistencial, como medida extraordinaria que se implanta por primera vez este año, y que está reservada para los incendios más atroces.

Coordinación y supervisión

El grupo de apoyo logístico de Emergencias se encarga de la coordinación y de la supervisión de los trabajos que se están llevando a cabo en el monte. Los responsables de los distintos cuerpos se encargan de la comunicación con sus agentes y de saber qué labor están realizando en cada momento.

Poco después de las doce de la mañana continúa el despliegue, con más de 100 personas mobilizadas. La situación ya está controlada y, desde el puesto de mando, se lleva a cabo la desactivación. Es entonces cuando llegan los resultados de las primeras investigaciones: los agentes desconfían de un vecino de la zona. Uno de los oficiales enseña la prueba: una mecha atada a una piedra que pudo haber sido arrojada al monte hasta un día antes del incendio. Las pesquisas solo acaban de empezar ya que pueden pasar años desde el momento del incendio hasta que se imputa al presunto culpable y se celebra el juicio para imputarle su autoría.

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